domingo, 19 de noviembre de 2017

Big Data: cómo está ocurriendo la revolución de los datos ocultos y los secretos más íntimos
Nuestras fantasías sexuales, las probabilidades en las carreras de caballos y los pronósticos más fiables de las elecciones presidenciales, todo eso y más comienza a ser accesible como nunca antes. Cómo se transforma un mundo inundado de cifras en información útil y valiosa
Por Javier Estrada





Si nos detenemos a imaginar a dónde se dirige el mundo en los próximos veinte -o incluso diez- años, podemos decir que nos encontramos en la segunda etapa de una revolución que abarca desde mediados del siglo XX, pero que recién hoy comienza a vislumbrar sus consecuencias más intrínsecas.

Así como la máquina de vapor y el ferrocarril marcaron el detonante de la primera revolución industrial, en nuestros tiempos la computadora se ha convertido en símbolo de una etapa histórica tan abarcativa y transformadora que una sola palabra no ha sido suficiente para describirla. Hablamos de la revolución tecnológica, digital y de la era de la información para referirnos a distintos movimientos y transiciones, pero los tres términos remiten a una época actual cuyo exponente puede identificarse con la invención de la computadora y el desarrollo del Internet.


La revolución tecnológica está recién comenzando.

Nos encontramos en la segunda etapa de la revolución porque esta tecnología, que ha sido marcada por hitos históricos como el desarrollo de ARPANET en 1969 y el del World Wide Web en 1989, ha iniciado un proceso de nuevos descubrimientos que prometen cambiar todos los aspectos de nuestra vida diaria.

Así como la máquina de vapor fue la tecnología detrás del ferrocarril, cada vez más expertos concuerdan que la tecnología detrás de la moneda virtual Bitcoin –blockchain– con el tiempo modificará el funcionamiento del Internet así como el automóvil revolucionó el transporte y sustituyó al ferrocarril en el siglo XX. Una dinámica similar también se desenvuelve con la robótica, que hasta ahora ha sido fundamental para el progreso de varias industrias pero que en los próximos años, con el continuo avance de la inteligencia artificial, probablemente seamos testigos de la emigración de los robots desde las fábricas y los laboratorios científicos a nuestro mundo cotidiano.


Big Data es el análisis de mundo continuamente inundado de datos


Otro componente esencial de esta revolución es el progresivo avance en el campo de la información en forma de Big Data. En una columna de opinión para este portal, Mario Bolo, director adjunto del Departamento de Ingeniería Informática del ITBA (Instituto Tecnológico de Buenos Aires), define Big Data como el conjunto de datos e información "que existen en el mundo o los que se crean diariamente".

"Big Data significa todos los datos, en todas sus formas, que incluyen no sólo los datos tradicionales sino también correos electrónicos, comentarios en redes sociales, fotos, audio y video, datos de instrumentos y sensores, y hasta el tono emocional de una comunicación verbal o escrita. Pero Big Data es más: también incluye el variado conjunto de tecnologías que permiten analizar esos datos", precisa Bolo.


Seth Stephens-Davidowitz y su nuevo libro, “Everybody Lies”

En su libro "Everybody Lies: Big Data, New Data, and What the Internet Can Tell Us About Who We Really Are" (Todos mienten: Big Data, nueva data y lo que Internet puede decirnos sobre quiénes realmente somos), Seth Stephens-Davidowitz argumenta que Big Data está convirtiendo a las ciencias sociales en una verdadera ciencia, "y esta nueva y verdadera ciencia está preparada para mejorar nuestras vidas".

"Estoy ahora convencido de que las búsquedas en Google son el conjunto de datos más importante jamás recopilado sobre la psiquis humana", dice Stephens-Davidowitz, un científico de datos que trabajó como analista cuantitativo en Google y actualmente es columnista para el periódico estadounidense The New York Times.

Así como Bitcoin es la primera aplicación práctica de la revolucionaria tecnología blockchain, la herramienta de búsqueda Google Trends introdujo al mundo por primera vez un método eficiente de analizar parte del gran universo que es Big Data. "Google Trends, una herramienta lanzada con poca fanfarria en 2009, informa a los usuarios con que frecuencia una palabra o frase ha sido buscada en diferentes lugares y en diferentes momentos", explica el científico.


Google Trends permite analizar las búsquedas de las personas en Internet (Google)

"En aquel momento, los datos de búsqueda de Google no parecían ser una fuente de información adecuada para una investigación académica 'seria'. A diferencia de las encuestas, los datos de búsqueda de Google no fueron creados para ayudarnos a entender la psiquis humana. Google se inventó para que la gente pudiera aprender sobre el mundo, no para que los investigadores pudieran aprender sobre las personas", escribe en la introducción de su libro.

"Pero resulta que los rastros que dejamos mientras buscamos conocimiento en Internet son tremendamente reveladores. En otras palabras, la búsqueda de información es, en sí misma, información", agrega.

Veamos algunos ejemplos.


¿Qué fantasías y disfunciones sexuales busca la gente en Internet?

Las búsquedas de pornografía revelan sorprendentes proclividades sexuales de las personas

Una de las grandes ventajas de algunas fuentes de Big Data como el buscador de Google es que, al ser herramientas impersonales que se pueden utilizar en anonimato, suelen funcionar como un confesionario al que muchas personas recurren para expresar lo que no quieren o pueden admitir en público. "El poder de los datos de Google es que la gente le dice a los grandes buscadores cosas que no le dirían a nadie más", advierte Stephens-Davidowitz.

No es el caso de las redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram, -otra gran fuente de Big Data-, ya que, al ser plataformas que uno utiliza para relacionarse con la sociedad, existe un incentivo para mostrarse de una manera que uno realmente no es. "No hay manera de que todos sean tan exitosos, ricos, atractivos, relajados, intelectuales y alegres como aparentan ser en Facebook", afirmó Stephens-Davidowitz en una de sus columnas para el periódico neoyorquino.

Si utilizamos los datos presuntamente honestos de buscadores como Google y aprovechamos la transparencia con la cual podemos acceder a ellos, podemos descubrir comportamientos, deseos o preocupaciones que quizá nunca consideramos como características generales de los seres humanos. Por ejemplo, si buscamos la expresión "mi esposo quiere…" en Google Trends, descubrimos que en India, la búsqueda más común con esta fórmula es "mi esposo quiere que lo amamante".


Amamantar, el secreto deseo sexual característico de Asia del Sur

De hecho, las búsquedas pornográficas de imágenes de mujeres que amamantan a los hombres son cuatro veces más altas en la India y en Bangladesh que en cualquier otro país del mundo, una observación que quizá nunca hubiésemos registrado sin que los datos de Google la saquen a la luz.

Otra observación: mientras que los hombres inundan a Google con consultas sobre el tamaño de sus penes, la mayor inseguridad corporal de las mujeres, según el buscador, es el olor de su vagina. De hecho, las mujeres tienen casi tantas preguntas sobre sus vaginas como los hombres sobre sus penes. Quieren saber cómo afeitarla, apretarla y hacer que su sabor sea mejor. El olor de su vagina es realmente una inquietud seria: algunas de las búsquedas de Google más frecuentes se preocupan que sus vaginas huelen a pescado, seguido por vinagre, cebolla, amoníaco, ajo, queso, olor corporal, orina, pan, blanqueador, heces fecales, sudor, metal, pies, basura y carne podrida.

¿Tenía razón Sigmund Freud?

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis

Como advertimos al principio de esta nota, Stephens-Davidowitz sostiene que una de las grandes ventajas de Big Data es que puede convertir a las ciencias sociales en una verdadera ciencia. Es decir, puede producir conocimiento susceptible a la experimentación y a la prueba con datos concretos.

Cuando las teorías de Freud atrajeron por primera vez a la atención pública, muchos intelectuales se preguntaron si sus hipótesis podían ser demostradas. Frente a esta incógnita, el gran filósofo Karl Popper se inclinaba a decir que no: las teorías de Freud simplemente no eran falsificables; no había forma de probar si eran verdaderas o falsas.


El Complejo de Edipo se refiere al deseo inconsciente de mantener una relación sexual incestuosa con el progenitor del sexo opuesto

"Hasta ahora", afirma Stephens-Davidowitz.

Aunque en sus investigaciones el analista cuantitativo refuta algunas de las teorías freudianas, uno de sus descubrimientos más alarmantes fue que un impactante número de personas que visitan los principales sitios pornográficos buscan satisfacer sus fantasías incestuosas.

De las cien búsquedas más populares por hombres en PornHub, uno de los sitios pornográficos más populares, dieciséis de ellas buscan videos de incesto, como "hermano y hermana", "madre e hijo" y "hermana y hermano verdadero". Por su parte, nueve de las principales cien búsquedas por mujeres en el mismo sitio buscan la misma temática, como "padre e hija".

En Google Trends, de todas las búsquedas que comienzan con el formato "quiero tener sexo con mi…" o "estoy atraído a mi…", la forma más común de completar la frase incluye la palabra "mamá".

Podemos concluir, -quizá definitivamente-, entonces, que al menos un tenue eco del Complejo de Edipo de Freud forma parte de la psicología humana.

¿Podemos apostar al ganador en una carrera de caballos gracias a Big Data?




En 2013, un empresario cervecero egipcio llamado Ahmed Zayat viajó a Nueva York para participar en un remate de 151 caballos en el cual pretendía vender un animal propio y comprar algunos más. Para ello contrató a una pequeña firma de expertos, EQB, cuyo director, Jeff Seder, no era un hombre de campo con años de experiencia sino un graduado de Harvard nacido en Filadelfia.

Durante dos días, los expertos analizaron a todos los caballos del remate con la intención de seleccionar a cuatro o cinco para reemplazar al de Zayat, el número 85.

Sin embargo, los expertos regresaron con una recomendación inesperada: "No podemos cumplir con su petición", dijeron. "Simplemente no puedes vender el caballo número 85. Venda su casa, pero no venda este caballo".


American Pharoah, con el jinete Victor Espinoza, gana la carrera de caballos Breeders’ Cup Classic el sábado 31 de octubre de 2015, en Lexington, Kentucky. (AP Photo/Garry Jones)

Con poco entusiasmo, el caballo número 85 fue comprado por USD 300.000 por un tal "Incardo Bloodstock". Bloodstock, se reveló después, era un pseudónimo utilizado por Zayat, quién por reglas que no permitían retirar a "número 85" del remate, compró su propio caballo en un acto casi sin precedentes. 

Lo bautizó con el nombre "American Pharoah". Dieciocho meses después, en 2015, se convirtió en el primer caballo en más de tres décadas en ganar la Triple Corona.

¿Qué sabía Jeff Seder sobre el caballo número 85 que nadie más sabía?

Luego de años de investigar cómo predecir el éxito de un caballo con datos que exceden el pedigrí del animal, Seder decidió medir el tamaño de los órganos internos de los caballos.


American Pharoah

Entonces, descubrió una correlación asombrosa: encontró que el tamaño del corazón, y en particular el tamaño del ventrículo izquierdo, era un predictor sumamente efectivo para medir el éxito de un caballo. También notó que otra variable importante era el tamaño del bazo: los caballos con bazo pequeño no ganaban prácticamente nada.

Cuando Seder analizó a American Pharoah, parecía ser un caballo normal. En su primer año de vida, registraba una altura dentro del percentil 56, un peso de percentil 61 y un pedigrí de percentil 70.

¿Pero su ventrículo izquierdo? Percentil 99,61. ¿Qué más? El resto de sus órganos, incluyendo su corazón y el bazo, también eran extraordinariamente grandes. American Pharoah era un caballo único.


American Pharoah

Como demuestra está experiencia, cuando analizamos Big Data no es tan importante identificar la explicación detrás de nuestras observaciones (Seder no podía explicar exactamente por qué el ventrículo izquierdo es tan importante para predecir el éxito del caballo), sino percibir que cierta correlación efectivamente existe y funciona en el mundo real.

Lo demás es objeto de estudio del cardiólogo o el hematólogo.

¿Era posible predecir que Donald Trump ganaría las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016?


Donald Trump y Hillary Clinton (AFP)

Cuando Barack Obama ganó, con cierta facilidad, las elecciones presidenciales estadounidenses de 2008 y luego un segundo mandato en 2012, varias encuestadoras profesionales sugerían que la raza ya no era un factor determinante en cómo votaban los estadounidenses. La Encuesta Gallup, por ejemplo, concluyó de sus investigaciones que a los votantes estadounidenses no les importaba que su presidente sea negro.

Durante la presidencia de Obama, la creencia popular parecía indicar que Estados Unidos, un país cuya historia traza una larga época de esclavitud y leyes de Jim Crow que culminaron en la Guerra de Secesión y el Movimiento por los derechos civiles, finalmente se había librado de su larga tradición de discriminación y disfrutaba de una época post-racial en la cual los prejuicios remanentes se limitaban a un pequeño porcentaje de los estadounidenses – la mayoría de ellos Republicanos conservadores viviendo en el Sur del país.

Cuatro años después, las mismas encuestadoras pronosticaban una y otra vez que Donald Trump, un magnate inmobiliario y presentador de televisión, no tenía chances de ganar las Primarias Republicanas ni las elecciones presidenciales de 2016 contra Hillary Clinton.


Donald Trump y Barack Obama (Reuters)

Pero Google Trends tenía otra historia que contar.

"Las búsquedas en Google presentaban una imagen de Estados Unidos que era sorprendentemente diferente a la utopía post-racial esbozada por las encuestas", afirma Stephens-Davidowitz en su libro. "En Estados Unidos, la palabra 'nigger' [una palabra para referirse a las personas negras que ha adquirido una connotación profundamente peyorativa] -o su plural, 'niggers'- se incluyó en aproximadamente el mismo número de búsquedas que las palabras 'migraña(s)', 'economista' y 'Lakers'".

"En la noche de las elecciones", continúa el autor, "las búsquedas y las inscripciones a Stormfront, un sitio supremacista blanco con una popularidad sorprendentemente alta en los Estados Unidos, fueron más de diez veces superiores a lo normal. En algunos estados, hubo más búsquedas de 'presidente nigger' que 'primer presidente negro'".


La mayor concentración de búsquedas racistas no se confinaban al Sur de Estados Unidos sino a toda la Costa Este de EEUU

Aún más alarmante, estas búsquedas no se confinaban a los estados mayormente republicanos y conservadores del Sur. "Los lugares con las tasas más altas de búsquedas racistas incluían al norte del estado de Nueva York, el oeste de Pensilvania, el este de Ohio, Michigan industrial e Illinois rural, junto con Virginia Occidental, el sur de Luisiana y Misisipi".

"La verdadera división, sugerían los datos de búsqueda de Google, no era Sur contra Norte, sino Este contra Oeste. No se ve este fenómeno mucho más al oeste del río Misisipi y el racismo no se limitaba a los Republicanos. De hecho, las búsquedas racistas no fueron más altas en lugares con un alto porcentaje de Republicanos que en lugares con un alto porcentaje de Demócratas", escribe Stephens-Davidowitz.


El apoyo a Donald Trump en las Primarias Republicanas refleja una clara correlación con el mapa del índice de búsquedas racistas

En total, "Obama perdió aproximadamente 4 puntos porcentuales en todo el país debido únicamente al racismo explícito", calculó el analista cuantitativo.

"Había una oscuridad y un odio que estaba oculto a las fuentes tradicionales de información, pero que era bastante evidente en las búsquedas que la gente hacía" en Google. "Pero esas horribles búsquedas no son difíciles de reconciliar con el éxito de un candidato que -en sus ataques contra los inmigrantes, en sus cóleras y resentimientos- a menudo apelaba a las peores inclinaciones de la gente", opina el columnista de The New York Times.

Más allá de revelaciones sobre los prejuicios raciales de la sociedad, Big Data también puede ayudar a pronosticar los resultados de una elección utilizando métodos de análisis poco convencionales y no accesibles a las encuestas tradicionales, como descifrar el número de electores que ejercerán su derecho a votar el día de las elecciones. "Más de la mitad de los ciudadanos que no votan le dicen a las encuestas inmediatamente antes de una elección que piensan hacerlo, distorsionando nuestra estimación de la participación electoral, mientras que búsquedas en Google sobre 'cómo votar' o 'dónde votar' semanas antes de una elección pueden predecir con precisión qué partes del país van a tener una gran presencia en las urnas", señala el graduado en filosofía de la Universidad de Stanford y en economía de Universidad Harvard.


Donald Trump (AFP)

No solo eso: las búsquedas en Google también pueden revelar información sobre el candidato a quien probablemente votará un votante indeciso. Analizando los datos de las elecciones, el profesor de finanzas en la Universidad de California, Stuart Gabriel, y Stephens-Davidowitz descubrieron que "un gran porcentaje de las búsquedas relacionadas con las elecciones contienen consultas con los nombres de ambos candidatos. Durante las elecciones de 2016 entre Trump y Hillary Clinton, algunas personas buscaron 'Encuestas Trump Clinton'. Otros buscaron lo más destacado del 'Debate de Clinton Trump'. De hecho, el 12 por ciento de las búsquedas con 'Trump' incluían también la palabra 'Clinton'. Más de una cuarta parte de las consultas de búsqueda con 'Clinton' también incluyeron la palabra 'Trump'".

Entonces, ¿Cómo pueden unas búsquedas aparentemente neutrales darnos algunas pistas sobre el candidato a quién votarán algunos electores indecisos?

Por "el orden en que aparecen los candidatos", concluyeron los analistas. "Nuestra investigación sugiere que en una búsqueda que incluye los nombres de ambos candidatos, una persona es significativamente más propensa a poner al candidato que apoya primero".




Este último ejemplo nos ayuda a apreciar los primeros tres de los cuatro poderes de Big Data y de su análisis que destaca Stephens-Davidowitz en su libro, aunque a continuación enumeramos su lista completa:


1. Big Data ofrece nuevos tipos de datos
2. Big Data ofrece datos más honestos
3. Big Data nos permite focalizarnos en grupos más precisos de individuos
4. Big Data permite realizar muchos experimentos causales en poco tiempo


Si pretendemos integrarnos a la economía del futuro, es importante entender que, indudablemente, Big Data conformará una parte central de ella. Cada vez más y más datos inundan el mundo (un promedio de 2,5 trillones de bytes por día, para ser exactos), y el abanico de posibilidades que se abre con nuestra capacidad de analizarlos es realmente inagotable.

La revolución de las ciencias sociales ha comenzado.



Fuente:  infobae.com

martes, 14 de noviembre de 2017

Los pioneros de Facebook critican su deriva hacia la manipulación masiva
Un nuevo estudio muestra cómo la red usa la persuasión psicológica para explotar "debilidades"
por Javier Salas


El líder de Facebook, Mark Zuckerberg, en un acto reciente. JEFF ROBERSON AP


El primer presidente de Facebook, y su principal impulsor en 2004, Sean Parker, aseguró la semana pasada que “solo Dios sabe lo que esta tecnología le está haciendo al cerebro de nuestros niños”. Parker reconocía abiertamente que, en los inicios del lanzamiento de la red social, todos los implicados sabían perfectamente que estaban creando una plataforma que se aprovecha de las “debilidades psicológicas humanas”.

El mentor de Mark Zuckerberg y uno de los primeros inversores en su compañía, Roger MacNamee, considera que Facebook “ha combinado conscientemente la tecnología con técnicas de persuasión desarrolladas por propagandistas y la industria del juego en modos que amenazan la salud pública y la democracia”, según escribió este mismo sábado en The Guardian.

El ingeniero que desarrolló el mítico botón de Like de Facebook, Justin Rosestein, ha borrado todas las aplicaciones sociales de su móvil porque considera que la economía de la atención —que ayudó a fortalecer— saca lo peor de la humanidad, la distrae convirtiéndola en objetos que comprar y pone en “riesgo” la autonomía individual y colectiva. Por su parte, Leah Pearlman, la evangelizadora de ese “botón alucinante” que se convirtió en el mayor éxito de Facebook, se gana la vida ahora como ilustradora y tiene contratada una persona para compartir en redes su trabajo. No quiere tener ningún contacto con el producto que ayudó a levantar, para huir de la adictiva espiral de recompensas de la red social.

En las últimas semanas ha comenzado a difundirse este reverso tenebroso de la plataforma, que cuenta con 2.000 millones de usuarios mensuales, en gran medida por sus propios errores en la gestión de crisis como la de la difusión masiva de desinformación en favor de Trump por parte de peones del Kremlin.

El estudio defiende que "esto es solo el primer paso en un desarrollo continuo de la persuasión psicológica masiva"

La capacidad de manipular a sus usuarios con trucos psicológicos suele estar en el centro de esa polémica. Hoy se publica un estudio que muestra, tras varios experimentos que implican a millones de personas, como las herramientas que ofrece Facebook a los anunciantes la convierten en una máquina perfecta de persuasión masiva. La plataforma ingresó el último trimestre más de 9.000 millones de dólares en anuncios, su único modelo de negocio. Como dijo Jeff Hammerbacher, antiguo jefe de datos de Facebook: “Las mejores mentes de mi generación se dedican a pensar cómo hacer que la gente pinche en anuncios. Es un asco”.

“La orientación psicológica puede usarse para explotar la debilidad en el carácter de las personas y persuadirlas para actuar en contra de su interés. Por ejemplo: pueden dirigirse anuncios de casinos online a individuos que tienen rasgos psicológicos asociados con la ludopatía”, advierte Sandra Matz, investigadora de la Universidad de Columbia y autora principal del estudio, que publica hoy PNAS. En sus conclusiones, el estudio defiende que "esto es solo el primer paso en un desarrollo continuo de la persuasión psicológica masiva".
El reverso tenebroso

Investigaciones recientes muestran que se pueden predecir con detalle las características psicológicas a partir de la huella digital de las personas, como sus likes y sus tuits. Partiendo de esta base, los investigadores examinaron los efectos de la persuasión psicológica en el comportamiento real de la gente por medio de tres experimentos reales con anuncios diseñados específicamente para un perfil psicológico muy concreto, que alcanzó a 3,7 millones de personas. Matz y sus colegas descubrieron que encajar el contenido de los reclamos con las características psicológicas del usuario altera significativamente su comportamiento. Al mostrar anuncios pensados para personas extrovertidas a usuarios de este perfil lograron un 40% más de clics y un 50% más de compras que con individuos aleatorios.

Los investigadores, que también pertenecen a las universidades de Stanford, Pensilvania y Cambridge, advierten de que sus resultados son muy conservadores, puesto que solo usaron un rasgo de personalidad muy genérico y la plataforma permite centrar el foco sobre numerosos detalles personales de los usuarios. Una investigación de ProPublica mostró que se pueden combinar hasta 52.000 atributos personales, y en la mayoría de los casos los usuarios no son conscientes de que están siendo vendidos a los anunciantes con rasgos e intereses que no son explícitos para ellos. Facebook vende estos atributos para que otras compañías puedan, por ejemplo, decidir cómo seremos atendidos al llamar a un call center sin que nunca lo sepamos.

“El hecho de que a menudo ni el público ni los políticos sean conscientes de que las tecnologías como la orientación psicológica existen, y que son efectivas influyendo en el comportamiento, es exactamente el motivo por el que empezamos esta investigación”, asegura Matz. “Nuestra esperanza es que teniendo una discusión pública podamos desarrollar soluciones y contrapesos en forma de políticas, normas y contramedidas tecnológicas que se aseguren de que esta tecnología sirve para el bien y no para el mal”, añade esta investigadora.

La capacidad para conocer en detalle las debilidades de las personas y usarla en favor de los anunciantes es un eje básico de la economía de la atención que ha hecho inmensamente ricas a compañías como Google. “No estamos diciendo que sea algo que solo puede hacerse en Facebook. Al contrario, esto es algo que podría desarrollarse en casi cualquier plataforma publicitaria que permita a los comerciales apuntar en función de sus intereses”, defiende.

El problema es que esa manipulación personalizada y masiva puede llevarse mucho más allá de la clásica relación entre anunciante y consumidor. Un ejemplo: en 2012, Facebook dio a conocer un estudio masivo con 60 millones de usuarios en el que demostraba que había sido capaz de movilizar a 340.000 abstencionistas para que fueran a votar. En las últimas elecciones presidenciales de EE UU podría haberse usado esa tecnología a la inversa: el equipo de Trump habría usado estas técnicas de propaganda personalizada para desmotivar a los electores demócratas y lograr que se quedaran en casa en lugar de votar por Clinton.



Fuente: elpais.com

sábado, 4 de noviembre de 2017

La propagación de noticias falsas por medio de “bots” podría llegar a ser una amenaza para las democracias



Shao, Chengcheng, Ciampaglia, Giovanni Luca.. “The Spread of Fake News by Social Bots”. Arxiv, 2017

La difusión masiva de noticias falsas ha sido identificada como un riesgo global importante y se ha alegado que podría influir en las elecciones y amenazar a las democracias.

Los científicos de la comunicación, los cognitivos, los sociales y los informáticos se dedican a estudiar las causas complejas de la difusión viral de la desinformación digital y a desarrollar soluciones, mientras que las plataformas de búsqueda y redes sociales están empezando a desplegar contramedidas. Sin embargo, hasta la fecha, estos esfuerzos han sido principalmente informados por evidencia anecdótica en lugar de datos sistemáticos.

En esta investigación se analizaron 14 millones de mensajes que propagan 400 mil reclamos en Twitter durante y después de la campaña presidencial de 2016 en Estados Unidos y las elecciones. Encontrándose evidencias de que los bots sociales juegan un papel clave en la difusión de noticias falsas, ya que las cuentas que difunden activamente la desinformación son significativamente más propensas a ser bots.

Las cuentas automatizadas son particularmente activas en las primeras fases de propagación de las reclamaciones virales y tienden a dirigirse a usuarios influyentes. Los seres humanos son vulnerables a esta manipulación impulsada por bots de retweeting que publican noticias falsas. Las fuentes exitosas de afirmaciones falsas y sesgadas están fuertemente apoyadas por bots sociales. Estos resultados sugieren que frenar los bots sociales puede ser una estrategia eficaz para mitigar la propagación de la desinformación en línea.




Fuente: universoabierto.org

viernes, 27 de octubre de 2017

Operaciones 3.0: cómo trabaja el ejército de trolls que busca incidir en la opinión pública
Extraen datos de los usuarios reales y crean cuentas apócrifas. Una misma persona llega a administrar hasta 5000 personajes virtuales
por Javier Borelli 




No tienen documento, no pagan impuestos, ni votan; pero pueden incidir en una elección. No tienen información genuina, no hablan con nadie, ni se preocupan por dar argumentos; pero pueden instalar temas en agenda. Nacen en “granjas”, no tienen moral y se mueven como ejército; pero nunca los vas a cruzar por la calle. Son trolls, identidades virtuales diseñadas sobre la base de algoritmos y estadísticas demográficas para intervenir en la disputa por el sentido, y no dan tregua. ¿Quiénes están detrás de las operaciones políticas 3.0?

“Veinte cuentas contribuyeron con el 18% de los tweets sobre la noticia falsa de Maldonado. 20 cuentas que hicieron 837 tweets en 2 horas”, escribió Luciano Galup, especialista en redes sociales y comunicación política, en su cuenta de Twitter el 9 de octubre último. Ese día los trolls habían alimentado una nueva operación mediática que buscaba confundir sobre la colaboración de la familia de Santiago Maldonado en la causa que investiga su desaparición forzada. Lo hicieron enviando hasta 102 tuits desde una misma cuenta y promoviendo temas de debate que buscaban revictimizar a la familia. 

Siguiendo el rastro que dejaron esas cuentas, la Revista Mu pudo identificar patrones comunes. Por ejemplo todas opinaron en simultáneo y en sintonía sobre los mismos temas: “la conferencia de prensa de Cristina Kirchner, el barril enterrado en el jardín de la casa del sindicalista Pata Medina, la causa AMIA y los sospechosos de atacar a la prensa en la última marcha por Santiago Maldonado, presentados como militantes kirchneristas”, resume el artículo.

Los titiriteros

“Trabajé durante un año en una agencia de comunicación que hacía este tipo de campañas sin distinción de candidato. Lo hice para Daniel Scioli y para Diego Santilli”, cuenta Florencia, de 33 años y licenciada en Ciencias de la Comunicación. A ella le tocó manejar unos cinco mil perfiles distintos de manera simultánea y, para ello, le habían desarrollado un software especial para coordinar las interacciones.

“En la agencia había diseñadores gráficos que hacían memes, community managers que manejaban cuentas más importantes y algunos chicos que creábamos contenidos para el batallón de trolls”, recuerda en diálogo con Tiempo. La estrategia de su agencia consistía en promover algunos usuarios como “influenciadores” cuidando más artesanalmente la construcción de su identidad mientras que los trolls replicaban a los primeros y empujaban con mensajes menos elaborados para crear tendencia por volumen. 

“Lookeaba las cuentas y robaba imágenes para los perfiles. A eso le llamamos 'incubar'”, detalla Pamela que trabajaba de miércoles a domingo por unos 9000 pesos al mes. Todos los días recibía alguna indicación del jefe de campaña con los temas importantes del momento. Si había alguna actividad de campaña o si había que atacar a alguien. 

Magdalena, de 28 años, tuvo una experiencia semejante. “Para nosotros era como un trabajo freelance. Trabajábamos desde casa para un coordinador que nos asignaba por día entre 20 y 40 usuarios y nos daba una consigna: hay que salir a matar a tal, hoy presenta un proyecto en el congreso y quiere posicionar un tema, o algo semejante. Después cada uno ponía lo suyo y había que ser cuidadoso para que no se dieran cuenta”, agrega quien se formó como actriz pero cuya experiencia laboral la hizo en el marco de la comunicación política. En 2016 cobró 20 mil pesos por 30 horas semanales por esta tarea.

“A mi me tocó defender o agredir, pero eran temas de corrupción o denuncias políticas. Lo hacía escribiendo cosas que no me representaban, lo que me generaba mucha frustración y angustia. Pero la mayoría de los trabajos producen eso y tenía límites. Nunca hubiera hecho lo que hicieron con la familia de Santiago Maldonado”, reflexiona Magdalena. 

Germán tiene 40 y coordina el trabajo de redes sociales en su agencia. “Tenemos un mini ejército de avatares, cada uno con su perfil y sus características”. Son cuentas de Twitter y Facebook. “Con las primeras tratamos de instalar tendencias y con la segunda intervenimos en las notas de los diarios ya que la mayoría de los portales te piden usuario”, añade. En su mayoría, explica, se dedican a “campañas del bien” como promocionar temas en Twitter para ONG o causas sociales. Pero también han hecho trabajos políticos.

“Nos ha pasado que el equipo de prensa de un candidato a concejal que va mal nos pide que levantemos su imagen. Entonces lo pintamos a él de bueno, a un competidor de chorro y al otro de inútil. Se arman memes y se lanza la campaña. Son dos horas intensas. Lo que no lograste en ese rato no lo vas a lograr en 10 horas”, explica. 

“A mi me llamaron este año para ofrecer un trabajo de troll en apoyo al actual presidente ecuatoriano, Lenin Moreno”, cuenta Guillermo, periodista de 33 años. “Me pedían que cree y administre unas 20 cuentas y que escriba a razón de cinco tweets por día. Ellos me iban a dar un mensaje que había que transmitir y yo tenia que customizarlo según el perfil del personaje”, explica. 

“Como en ese momento Moreno estaba en plena pelea con el ex presidente Rafael Correa, querían que las cuentas que yo usara salieran a contestarle cada vez que él tuiteara”, recuerda. Le pedían que esté activo sábados y domingos y que haga “mantenimiento” durante la semana por unos 12 mil pesos. “La plata venía bien y me permitía trabajar desde casa, pero lo que tenía que hacer no me gustaba y me iba a volver loco creando historias para tantas personas de otro país”, explica.

Trolls de Estado

“Al menos 28 países tienen equipos gubernamentales, militares o políticos comprometidos en la manipulación de la opinión pública en las redes sociales”, asegura el informe “Ciber tropas, trolls y provocadores: un inventario global de la manipulación organizada de las redes sociales” publicado por la Universidad de Oxford en septiembre. 

Según el informe, que se basa en denuncias realizadas por medios y ONG de los distintos países (incluida la Argentina), “los regímenes autoritarios no son los únicos ni los mejores en la manipulación de las redes sociales. Los reportes más antiguos del involucramiento de los gobiernos en el empujón de la opinión pública aparecen en las democracias, y las innovaciones tecnológicas de comunicación política surgen durante las elecciones”, detalla.

Según informó Tiempo en agosto de 2016, la Secretaría de Comunicación Pública cuenta con un equipo especial destinado a intervenir en redes sociales y que funciona dentro de la Subsecretaría de Vínculo Ciudadano, dirigida hasta mayo último por Guillermo Riera. En octubre de 2016, por medio de un pedido de acceso a información pública realizado por La Nación, se supo que esa Subsecretaría cuenta con 30 personas destinadas exclusivamente a las redes sociales y que en 2016 contó con un presupuesto de 163 millones. Si bien el monto destinado a esa Subsecretaría no está discriminado, se sabe que el presupuesto 2017 de toda la Secretaría de Comunicación Pública subió un 13,5% y en el proyecto para 2018 el aumento estimado es de un 12% adicional. 

Tecnología vs Ciencia

En diciembre de 2016, en plena toma del Ministerio de Ciencia y Tecnología en reclamo por el recorte presupuestario y la baja de un 60% en el ingreso de investigadores al Conicet, una campaña en redes sociales pretendió desvalorizar el planteo. 

Analía Luis y Yamila Abbas, dos investigadoras de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, probaron que la "conversación" sobre el Conicet fue pareja en consideración positiva (52%) y negativa (48%). Esta última estuvo dominada por una menor cantidad de cuentas (la mayoría sin identificación real) y caracterizada por un mayor número de retuits. Además observaron que mientras que los comentarios positivos mantuvieron un comportamiento similar durante los 12 días analizados, los negativos bajaron mucho en los fines de semana, como si cumplieran horario de oficina. 



Fuente:  tiempoar.com.ar

miércoles, 30 de agosto de 2017

El confuso y caótico futuro de la televisión ha llegado
Por Kevin Roose


Quienes cambian sus servicios de televisión por cable se enfrentan a un revoltijo de servicios bajo demanda que, en conjunto, cuestan más y a menudo ofrecen menos opciones que el antiguo paquete de cable. Credito Dan Goodman/Associated Press


Si eres como los millones de estadounidenses que han cancelado su servicio de televisión por cable en los últimos años, quizá te resulte familiar el fenómeno que he comenzado a llamar “la caza”.

Se trata de lo siguiente: en un momento decides ver uno de tus programas favoritos, en mi caso “Fixer Upper”, de HGTV. Te sientas en el sillón, enciendes la televisión y vas saltando de aplicación en aplicación, intentando recordar en cuál de los cinco servicios que tienes está el programa. ¿Era Netflix? Mmm, no. ¿HBO Go? No.

Finalmente encuentras la cuarta temporada en Amazon, pero no está incluida en Prime Video. Cuesta 2,99 dólares por episodio. La caza termina con un gemido: suspiras, te aguantas (esas cocinas no se van a remodelar solas) y desembolsas 19,99 dólares por toda la temporada.

¿Qué pasó con el futuro de la televisión, glorioso y amigable con el consumidor? Nos dijeron que internet traería una era de oro de emisión de videos, y que programas y películas increíbles estarían a un clic a través de servicios de bajo costo y fáciles de usar. Los paquetes de cable de Time Warner, que costaban 100 dólares al mes y requerían navegar un menú muy complicado de canales de cuarta, serían una pesadilla del pasado.

En vez de eso, nos hemos inmerso en un caos hiperfragmentado, con un enredo de servicios bajo demanda que, en conjunto, cuestan más y a menudo ofrecen menos que los viejos sistemas de cable. Hay muchos programas y filmes grandiosos en producción, pero encontrarlos se ha vuelto más difícil que nunca.

La semana pasada también me llegó la nostalgia por la televisión por cable, cuando Disney y Facebook —empresas muy distintas, pero unidas por el deseo de que les prestes atención— anunciaron grandes pasos en sus estrategias de video de próxima generación.

Disney, que controla algunas de las franquicias fílmicas y televisivas más valiosas del mundo, sacudió a Hollywood cuando anunció que terminará su acuerdo de distribución con Netflix y comenzará dos servicios independientes de transmisión de contenido.

Poco después, Facebook anunció Watch, una pestaña dentro de la aplicación principal de Facebook que pronto tendrá una serie de videos producidos de manera profesional.

Disney, una empresa que ha generado un negocio muy rentable que incluye ventas de boletos de cine e ingresos de contenido por cable en ESPN, está apostando a que un número importante de clientes pagará de 10 a 20 dólares al mes para ver “Frozen” y estar al día con sus equipos de la NBA, mucho más de lo que ya pagan por las suscripciones de Netflix y Amazon Prime.

Por otro lado, Facebook —que genera dinero mediante anuncios publicitarios— ofrecerá sus programas de forma gratuita. Su teoría es que cuanto más tiempo pasen viendo videos los usuarios, más anuncios verán. Facebook no tiene un gran catálogo de contenido popular como Disney, pero sí tiene un valioso almacén de datos sobre los gustos y preferencias personales de sus más de 2000 millones de usuarios registrados, y al parecer planea usar esa información para que los anuncios lleguen exactamente a las personas en las que las empresas están interesadas. 
 
 
Una demostración de Watch de Facebook, una pestaña dentro de la aplicación principal que pronto presentará una serie de videos producidos de manera profesional. Credito Facebook, vía Associated Press


Se gastan más de 70.000 millones de dólares anuales en los anuncios tradicionales por televisión y, a medida que ese dinero se desplaza al video digital, Facebook quiere asegurarse de que buena parte termine en sus bolsillos. También es muy probable que quiera remplazar a YouTube como el hogar de creadores aficionados que quizá no producen programas con calidad profesional, pero aun así tienen audiencias grandes y leales.

Superficialmente, estas parecen estrategias muy distintas: una es venderle mejores videos a una audiencia de fanáticos y otra ofrecer videos de manera gratuita en un esfuerzo por vender anuncios hiperdirigidos y atraer una red de aficionados. Sin embargo, ambas forman parte del mismo cambio radical.

A medida que el declive de la televisión tradicional crea una fiebre del oro con los dólares invertidos en publicidad y la atención del consumidor, todas las empresas de medios y tecnología parecen dirigirse a la mina, pico en mano. Mientras tanto, los consumidores se ven obligados a enfrentarse (y a menudo pagar) por un grupo de servicios en expansión continua.

Para navegar por todos ellos, han surgido algunos servicios de terceros que remplazan las antiguas guías televisivas, como Can I Stream It?, un motor de búsqueda que te dice qué plataforma de transmisión tiene tu programa favorito, pero no hay una solución que abarque toda la industria ni una posible simplificación. Facebook dice que Watch estará personalizado para mostrarte videos basados, en parte, en lo que tus amigos están viendo, pero encontrar los videos adecuados podría requerir un poco de investigación.

“En este momento una de las barreras para llegar al consumidor es la confusión”, dijo Paul Verna, el principal analista de video de eMarketer, una firma de investigación de medios. “Cuantos más servicios de este tipo existan, más difícil será que la gente tome decisiones racionales e informadas sobre a cuál suscribirse”.

Uno de los motivos de este caos es que la eliminación de servicios por cable se está acelerando más rápido de lo que esperaban los ejecutivos de medios. El trimestre pasado, casi un millón de estadounidenses se deshicieron de sus abonos de televisión paga, según unas estimaciones de Craig Moffett, un analista de medios de MoffettNathanson (Netflix añadió casi la misma cantidad de suscriptores nuevos en Estados Unidos durante el mismo periodo).

Los jóvenes, un grupo particularmente codiciado por los anunciantes, se están alejando rápidamente de la televisión. La cantidad de tiempo que los menores de 35 años pasan viendo televisión tradicional ha disminuido en un 50 por ciento desde 2010, según Matthew Ball, director de estrategias de Amazon Studios.

Estas cifras han generado pánico en toda la industria por lo que se han desarrollado decenas de iniciativas para remplazar los ingresos que se fugan del viejo modelo de televisión por cable. El servicio de transmisión de videos de Disney no será el último de su tipo; muy pronto te obligarán a elegir entre un menú abrumador de aplicaciones y servicios de transmisión continua, cada uno de los cuales tendrá su propio costo, interfaz y catálogos cambiantes de filmes y programas.

Pronto un emprendedor podría estar tentado de reunir algunos de estos nuevos servicios y venderlos bajo un mismo costo con lo que básicamente recrearía el viejo paquete de televisión por cable, pero esta vez en internet. No obstante, los expertos de la industria dicen que no es probable que exista este tipo de cooperación entre los gigantes de la industria, dadas las enormes cantidades de dinero que hay en juego.

“No hay posibilidad de que eso suceda”, dijo Dan Rayburn, quien analiza los medios de transmisión de videos para Frost & Sullivan. “Las empresas harán lo que más les convenga para alcanzar sus objetivos”.

El mundo postelevisión “no estará organizado ni tendrá orden”, dijo Dave Morgan, el director ejecutivo de Simulmedia, una empresa de tecnología de mercadotecnia. “Nadie se sentará a pensar: ‘¿Cuál es la manera perfecta en que el consumidor desea participar en esto?’ Todos están preparando sus armas”.

En otras palabras: la caza se pondrá más difícil.
 
 
 
 
Fuente:  nytimes.com

lunes, 28 de agosto de 2017

El nuevo algoritmo de Google: Censura en la red
por Andre Damon y Niles Niemuth




El objetivo del sistema de búsquedas es restringir el acceso a sitios web alternativos, cuya cobertura e interpretación de eventos entra en conflicto con los de medios del establishment, tales como el New York Times y el Washington Post.

En los tres meses desde que Google, el monopolio de Internet, anunciara planes para impedir que los usuarios accedieran a “noticias falsas”, ha caído significativamente el posicionamiento global de tráfico de un amplio abanico de organizaciones izquierdistas, progresistas, contrarias a la guerra y de los derechos democráticos.

El 25 de abril de 2017, Google anunció que había implementado cambios en su servicio de búsqueda para dificultar que los usuarios accedieran a lo que llamó información “de baja calidad” tales como “teorías de la conspiración” y “noticias falsas”. 

La compañía dijo en un post en un blog que el propósito central del cambio en su algoritmo de búsqueda era darle al gigante de las búsquedas un mayor control para identificar contenido considerado objetable según sus pautas. Declaró que había “mejorado nuestros métodos de evaluación e hizo actualizaciones algorítmicas” con el objeto de “hacer aflorar más contenido fiable”.

Google continuó, “El mes pasado actualizamos nuestras Pautas para el Posicionador de Calidad de las Búsquedas para proporcionar ejemplos más detallados de páginas de baja calidad para que los posicionadores los señalicen adecuadamente”. Esos moderadores tienen instrucción de señalizar “experiencias de usuarios molestas”, incluyendo páginas que presentan “teorías conspirativas”, a no ser que “la búsqueda indique claramente que el usuario está buscando un punto de vista alternativo”.

Google no explica con precisión qué quiere decir con la expresión “teoría de la conspiración”. Usando la categoría amplia y amorfa de las noticias falsas, el objetivo del sistema de búsquedas de Google es restringir el acceso a sitios web alternativos, cuya cobertura e interpretación de eventos entra en conflicto con los de medios del establishment tales como el New York Times y el Washington Post.

Señalizando contenido de manera que no aparezca en las dos primeras páginas de resultados de una búsqueda, Google es capaz de bloquear de hecho el acceso de los usuarios a él. Dado que enormes cantidades del tráfico web son influidas por los resultados de las búsquedas, Google puede de hecho esconder o enterrar contenido que no le conviene mediante la manipulación de los posicionamientos de las búsquedas. 

Justo el mes pasado, la Comisión Europea multó a la compañía con 2700 millones de dólares por manipular los resultados de las búsquedas para dirigir a los usuarios de manera inapropiada a su propio servicio de comparación de compras, Google Shopping. Ahora, parece que Google está usando esos métodos criminales para impedir que los usuarios accedan a puntos de vista políticos que la compañía considera objetables.

El World Socialist Web Site ha sido blanco de los nuevos “métodos de evaluación” de Google. Mientras que en abril de 2017 se originaron 422.460 visitas al WSWS en búsquedas en Google, la cifra ha bajado a unas estimadas 120.000 este mes, una caída de más del 70 por ciento.

Aun utilizando términos de búsqueda como “socialista” y “socialismo”, lectores nos han informado de que lo tienen cada vez más difícil para localizar al World Socialist Web Site con sus búsquedas en Google.

Según el servicio de herramientas de administración de sitios web de Google, el número de búsquedas que desembocaron en que el usuario viera contenido del World Socialist Web Site (es decir, que apareciera un artículo del WSWS en una búsqueda hecha en Google) cayó desde 467.890 al día a 138.275 a lo largo de los tres meses pasados. La posición media de artículos en búsquedas, mientras tanto, cayó de 15,9 a 37,2 a lo largo del mismo período.

David North, director de la Junta Editorial Internacional del WSWS, declaró que Google está implicada en la censura política.

“El World Socialist Web Site existe desde hace casi 20 años”, dijo, “y ha logrado reunir a una vasta audiencia internacional. Durante la primavera pasada, el número de visitas individuales al WSWS cada mes superó los 900.000.

“Mientras un porcentaje significativo de nuestros lectores entra al WSWS directamente, muchos usuarios de la web acceden al sitio mediante buscadores, de los cuales Google es el más ampliamente utilizado. No hay ninguna explicación inocente para esta caída extraordinariamente aguda en lectores, casi de la noche a la mañana, provenientes de búsquedas en Google”.

“La pretensión de Google de que está protegiendo a los lectores de las ‘noticias falsas’ es una mentira motivada políticamente. Google, un monopolio masivo, con muy estrechos vínculos con el Estado y agencias de inteligencia, está bloqueando el acceso al WSWS y a otros sitios web de izquierdas y progresistas a través de un sistema de búsquedas amañadas”.

En los tres meses desde que Google implementara los cambios en su buscador, menos gente ha accedido a sitios de noticias de izquierdas o que se oponen a la guerra. En base a información disponible en Alexa analíticas, otros sitios que han experimentado drásticas caídas en el posicionamiento incluyen a WikiLeaks, Alternet, Counterpunch, Global Research, Consortium News y Truthout. Incluso grupos prominentes de los derechos democráticos como American Civil Liberties Union y Amnesty International parecen haber sido afectados. 



Según Google Trends, el término “noticia falsa” casi se cuadruplicó en popularidad a principios de noviembre, en torno a la época de las elecciones estadounidenses, cuando los demócratas, medios del establishment y agencias de inteligencia intentaron achacar a la “información falsa” la victoria electoral de Donald Trump sobre Hillary Clinton.

El 14 de noviembre, el New York Times proclamó que Google y Facebook “se enfrentaban a una crítica creciente acerca de cómo las noticias falsas en sus sitios podrían haber influido el resultado de las elecciones presidenciales”, y estarían tomando medidas para combatir las “noticias falsas”.

Diez días más tarde, el Washington Post publicaba un artículo, “Esfuerzo de propaganda ruso ayudó a difundir ‘noticias falsas’ durante las elecciones, dicen los expertos”, que citaba a un grupo anónimo conocido como PropOrNot que compiló una lista de sitios de “noticias falsas” que difundían “propaganda rusa”.

La lista incluía varios sitios categorizados por el grupo como “izquierdistas”. De manera significativa, puso en su mira a globalresearch.ca, que reproduce a menudo artículos del World Socialist Web Site.

Después de la crítica generalizada de lo que era poco más que una lista negra de sitios que se oponen a la guerra y al establishment, el Washington Post se vio obligado a publicar una retractación, declarando “el Post, que no nombró a ninguno de los sitios, como tal no respalda la validez de los hallazgos de PropOrNot”.

El 7 de abril, Bloomberg News informó de que Google estaba trabajando directamente con el Washington Post y el New York Times para “comprobar los hechos” de los artículos y eliminar las “noticias falsas”. A esto siguió la nueva metodología de búsqueda de Google.

Tres meses después, de los 17 sitios declarados como de “noticias falsas” por la lista negra desacreditada del Washington Post, 14 vieron caer su posicionamiento. El declive medio del alcance global de todos esos sitios es el 25 por ciento, y algunos sitios vieron caer un 60 por ciento su alcance global.

“Estas acciones por parte de Google constituyen una censura política y son un ataque descarado a la libertad de expresión”, dijo North. “En momentos en los que es generalizada la desconfianza pública hacia los medios del establishment, este gigante corporativo está explotando su posición monopolística para restringir el acceso público a un amplio espectro de noticias y análisis críticos”.

Fuente: wsws.org via so-compa.com

miércoles, 23 de agosto de 2017

Los gigantes tecnológicos desafían a Hollywood con sus propias plataformas
Por John Koblin


Tim Cook, el director ejecutivo de Apple, en 2015. Hace dos meses, Apple puso a cargo de sus esfuerzos para producir programación a dos reconocidos directivos de televisoras. Credito Andrew Burton para The New York Times


Apple cuenta con un presupuesto de más de mil millones de dólares para crear programación original. Facebook quiere su propia versión de programas como Scandal y Google está listo para gastar hasta tres millones de dólares por episodio en una serie dramática.

Los tres gigantes de la tecnología han avisado a Hollywood que hablan en serio sobre su ingreso al negocio de la televisión, el cual Netflix y Amazon sacudieron hace unos años. Su llegada hará que una industria de por sí altamente competitiva sea aún más feroz. Este año, se espera que haya más de 500 programas de televisión, más del doble de los que había hace seis años.

Con la idea de que pronto caerá una lluvia de dinero proveniente de las industrias tecnológicas, Hollywood ha dado la bienvenida a la noticia.

“Si se le pregunta a la comunidad creativa si seremos competitivos, la respuesta es afirmativa”, señaló Robert Kyncl, el director de Negocios de YouTube, empresa que pertenece a Google.

No obstante, muchas voces dentro de la industria no creerán hasta no ver los resultados de los nuevos participantes. Netflix y Amazon han incursionado de manera exitosa en el entretenimiento convencional, pero titanes digitales como Microsoft y Yahoo han fracasado en algunos de sus intentos.

Las iniciativas también llegan en medio de una salvaje carrera a muerte por generar contenido. Hace poco, Netflix firmó un contrato con Shonda Rhimes de ABC, cuya empresa matriz, Disney, está preparando sus propios servicios de emisión en continuo.

Sin embargo, la fortuna y la disposición de Apple para destinar recursos han conmocionado a la industria. Hace dos meses, la empresa escogió a los directivos de los estudios de televisión de Sony, Jamie Erlicht y Zack Van Amburg, para que dirigieran su programación.

Erlicht y Van Amburg sin lugar a dudas ya eran vistos en Hollywood como exitosos ejecutivos de estudio, después de haber comandado series exitosas como The Crown, The Goldbergs y Breaking Bad. No obstante, su partida a Apple y el presupuesto para programación de poco más de mil millones de dólares con el que contarán, de pronto los han colocado entre los ejecutivos más poderosos de la televisión.

Ese presupuesto también los pone a la par de la élite de programadores de la televisión. FX, creador de programas como American Horror Story y Fargo, tiene un presupuesto de alrededor de 1000 millones de dólares. Se cree que el presupuesto de HBO es cercano a los 3000 millones de dólares; Netflix gastará este año casi 6000 mil millones de dólares en contenido.

El director ejecutivo de FX, John Landgraf, ha sido honesto sobre su intranquilidad respecto de la cantidad de dinero que se está vertiendo en este momento en la industria y lo que significará para los competidores con presupuestos más bajos.

“Es como si te dispararan en el rostro con dinero todos los días”, comentó en un evento de medios noticiosos que se celebró este mes. “Y no tengo idea de cuánto capital desplegará Apple, cuántos programas van a comprar”. 

Una imagen de "The Bachelor". Facebook ha expresado que desea que programas como ese sean atractivos para espectadores más jóvenes. Credito Rick Rowell/ABC

Erlicht y Van Amburg comenzaron a trabajar en Apple hace unas semanas. En los próximos meses, se espera que contraten a algunas decenas de personas mientras terminan de integrar a su equipo de trabajo en las oficinas de Culver City, California, las cuales comparten con Beats Electronics, empresa que Apple adquirió por casi 3000 millones de dólares en 2014.

No está claro cómo se podrán ver o pagar los programas originales de Apple. Al no contar con ninguna adquisición en este momento, cualquiera de los proyectos de la empresa tardará al menos un año en estar listo para que lo pueda ver el público. La ofensiva de Apple Music en la industria del entretenimiento también es única —programas como Planet of the Apps y Carpool Karaoke están disponibles actualmente en el servicio—, y es posible que la empresa produzca una nueva aplicación para transmitir las nuevas series originales.

Apple se rehusó a comentar para este artículo, pero con toda seguridad Erlicht y Van Amburg no tardarán en competir por proyectos que lo más probable es que sean productos de otros estudios al principio (y ya hay muchos proyectos en el mercado, entre ellos una nueva serie muy codiciada sobre programas matutinos de televisión, el cual será protagonizado por Reese Witherspoon y Jennifer Aniston). Con la cantidad de dinero que tiene a su disposición, Apple con facilidad podría tener más de una decena de series originales.

Sin embargo, mientras Apple se prepara, Facebook ya lleva mucha ventaja.

Mina Lefevre, quien trabajaba en MTV, dirige el equipo de desarrollo de Hollywood de la empresa. Facebook ha dicho a gente de la industria que está dispuesto a gastar entre 3 y 4 millones de dólares por episodio en su nueva programación, según una persona que conoce sus planes. Ese tipo de gasto pondría a la empresa a la par de muchas cadenas de televisión abierta y por cable.

Y mientras muchos nuevos participantes en el área de los programas televisivos quieren grandes producciones con atractivo masivo como Game of Thrones o que tengan probabilidades de ganar Premios Emmy como Homeland, Facebook tiene un plan con un objetivo más específico.

La empresa señaló que quiere programas que sean atractivos para las personas que tienen entre 16 y 35 años, con temáticas de programas banales como The Bachelor, Pretty Little Liars y Scandal. Estos programas generan muchas opiniones en las redes sociales y los ejecutivos de Facebook aparentemente se están enfocando en un tipo de programación que piensan que fomentará conversaciones en la red social.

A diferencia de Netflix, empresa que libera todos los episodios de sus series en una sola entrega para que la gente vea los episodios uno tras otro, se espera que Facebook estrene los episodios de una manera más tradicional (no se sabe bien si será una vez a la semana). Facebook también planea tener los llamados “anuncios a media transmisión”, o comerciales breves, durante los episodios.

Facebook hará uso de su plataforma Watch, en la que los usuarios podrán encontrar las series originales y otros contenidos en video menos caros de producir.

YouTube está en el proceso de dar luz verde a sus series. Del mismo modo que Facebook, el sitio de videos propiedad de Google se está concentrando en que las series atraigan a un público de entre 16 y 35 años, según una persona que recibió información sobre estos planes. Los ejecutivos de YouTube han dicho que gastarán hasta 2 millones de dólares por episodio en una comedia, y más de 3 millones de dólares en una serie de drama, según la misma persona.

Recientemente, YouTube comenzó a desarrollar Cobra Kai, una comedia derivada de Karate Kid que fue aprobada después de que los ejecutivos vieron que las personas buscaban videos de la película original con mucha frecuencia, comentó Kyncl. El año pasado, la empresa aprobó el proyecto para la serie sobre baile Step Up, después de que se percató de la popularidad que tenían los videos de baile entre los usuarios.

Las búsquedas de datos, señaló Kyncl, proporcionan una “ventana hacia la demanda de productos de Hollywood que hay en YouTube”.

“¿Por qué no habríamos de satisfacer esa demanda?”, agregó. “Tiene todo el sentido del mundo. Estamos al servicio de nuestros usuarios”. 



Fuente:  nytimes.com