miércoles, 30 de agosto de 2017

El confuso y caótico futuro de la televisión ha llegado
Por Kevin Roose


Quienes cambian sus servicios de televisión por cable se enfrentan a un revoltijo de servicios bajo demanda que, en conjunto, cuestan más y a menudo ofrecen menos opciones que el antiguo paquete de cable. Credito Dan Goodman/Associated Press


Si eres como los millones de estadounidenses que han cancelado su servicio de televisión por cable en los últimos años, quizá te resulte familiar el fenómeno que he comenzado a llamar “la caza”.

Se trata de lo siguiente: en un momento decides ver uno de tus programas favoritos, en mi caso “Fixer Upper”, de HGTV. Te sientas en el sillón, enciendes la televisión y vas saltando de aplicación en aplicación, intentando recordar en cuál de los cinco servicios que tienes está el programa. ¿Era Netflix? Mmm, no. ¿HBO Go? No.

Finalmente encuentras la cuarta temporada en Amazon, pero no está incluida en Prime Video. Cuesta 2,99 dólares por episodio. La caza termina con un gemido: suspiras, te aguantas (esas cocinas no se van a remodelar solas) y desembolsas 19,99 dólares por toda la temporada.

¿Qué pasó con el futuro de la televisión, glorioso y amigable con el consumidor? Nos dijeron que internet traería una era de oro de emisión de videos, y que programas y películas increíbles estarían a un clic a través de servicios de bajo costo y fáciles de usar. Los paquetes de cable de Time Warner, que costaban 100 dólares al mes y requerían navegar un menú muy complicado de canales de cuarta, serían una pesadilla del pasado.

En vez de eso, nos hemos inmerso en un caos hiperfragmentado, con un enredo de servicios bajo demanda que, en conjunto, cuestan más y a menudo ofrecen menos que los viejos sistemas de cable. Hay muchos programas y filmes grandiosos en producción, pero encontrarlos se ha vuelto más difícil que nunca.

La semana pasada también me llegó la nostalgia por la televisión por cable, cuando Disney y Facebook —empresas muy distintas, pero unidas por el deseo de que les prestes atención— anunciaron grandes pasos en sus estrategias de video de próxima generación.

Disney, que controla algunas de las franquicias fílmicas y televisivas más valiosas del mundo, sacudió a Hollywood cuando anunció que terminará su acuerdo de distribución con Netflix y comenzará dos servicios independientes de transmisión de contenido.

Poco después, Facebook anunció Watch, una pestaña dentro de la aplicación principal de Facebook que pronto tendrá una serie de videos producidos de manera profesional.

Disney, una empresa que ha generado un negocio muy rentable que incluye ventas de boletos de cine e ingresos de contenido por cable en ESPN, está apostando a que un número importante de clientes pagará de 10 a 20 dólares al mes para ver “Frozen” y estar al día con sus equipos de la NBA, mucho más de lo que ya pagan por las suscripciones de Netflix y Amazon Prime.

Por otro lado, Facebook —que genera dinero mediante anuncios publicitarios— ofrecerá sus programas de forma gratuita. Su teoría es que cuanto más tiempo pasen viendo videos los usuarios, más anuncios verán. Facebook no tiene un gran catálogo de contenido popular como Disney, pero sí tiene un valioso almacén de datos sobre los gustos y preferencias personales de sus más de 2000 millones de usuarios registrados, y al parecer planea usar esa información para que los anuncios lleguen exactamente a las personas en las que las empresas están interesadas. 
 
 
Una demostración de Watch de Facebook, una pestaña dentro de la aplicación principal que pronto presentará una serie de videos producidos de manera profesional. Credito Facebook, vía Associated Press


Se gastan más de 70.000 millones de dólares anuales en los anuncios tradicionales por televisión y, a medida que ese dinero se desplaza al video digital, Facebook quiere asegurarse de que buena parte termine en sus bolsillos. También es muy probable que quiera remplazar a YouTube como el hogar de creadores aficionados que quizá no producen programas con calidad profesional, pero aun así tienen audiencias grandes y leales.

Superficialmente, estas parecen estrategias muy distintas: una es venderle mejores videos a una audiencia de fanáticos y otra ofrecer videos de manera gratuita en un esfuerzo por vender anuncios hiperdirigidos y atraer una red de aficionados. Sin embargo, ambas forman parte del mismo cambio radical.

A medida que el declive de la televisión tradicional crea una fiebre del oro con los dólares invertidos en publicidad y la atención del consumidor, todas las empresas de medios y tecnología parecen dirigirse a la mina, pico en mano. Mientras tanto, los consumidores se ven obligados a enfrentarse (y a menudo pagar) por un grupo de servicios en expansión continua.

Para navegar por todos ellos, han surgido algunos servicios de terceros que remplazan las antiguas guías televisivas, como Can I Stream It?, un motor de búsqueda que te dice qué plataforma de transmisión tiene tu programa favorito, pero no hay una solución que abarque toda la industria ni una posible simplificación. Facebook dice que Watch estará personalizado para mostrarte videos basados, en parte, en lo que tus amigos están viendo, pero encontrar los videos adecuados podría requerir un poco de investigación.

“En este momento una de las barreras para llegar al consumidor es la confusión”, dijo Paul Verna, el principal analista de video de eMarketer, una firma de investigación de medios. “Cuantos más servicios de este tipo existan, más difícil será que la gente tome decisiones racionales e informadas sobre a cuál suscribirse”.

Uno de los motivos de este caos es que la eliminación de servicios por cable se está acelerando más rápido de lo que esperaban los ejecutivos de medios. El trimestre pasado, casi un millón de estadounidenses se deshicieron de sus abonos de televisión paga, según unas estimaciones de Craig Moffett, un analista de medios de MoffettNathanson (Netflix añadió casi la misma cantidad de suscriptores nuevos en Estados Unidos durante el mismo periodo).

Los jóvenes, un grupo particularmente codiciado por los anunciantes, se están alejando rápidamente de la televisión. La cantidad de tiempo que los menores de 35 años pasan viendo televisión tradicional ha disminuido en un 50 por ciento desde 2010, según Matthew Ball, director de estrategias de Amazon Studios.

Estas cifras han generado pánico en toda la industria por lo que se han desarrollado decenas de iniciativas para remplazar los ingresos que se fugan del viejo modelo de televisión por cable. El servicio de transmisión de videos de Disney no será el último de su tipo; muy pronto te obligarán a elegir entre un menú abrumador de aplicaciones y servicios de transmisión continua, cada uno de los cuales tendrá su propio costo, interfaz y catálogos cambiantes de filmes y programas.

Pronto un emprendedor podría estar tentado de reunir algunos de estos nuevos servicios y venderlos bajo un mismo costo con lo que básicamente recrearía el viejo paquete de televisión por cable, pero esta vez en internet. No obstante, los expertos de la industria dicen que no es probable que exista este tipo de cooperación entre los gigantes de la industria, dadas las enormes cantidades de dinero que hay en juego.

“No hay posibilidad de que eso suceda”, dijo Dan Rayburn, quien analiza los medios de transmisión de videos para Frost & Sullivan. “Las empresas harán lo que más les convenga para alcanzar sus objetivos”.

El mundo postelevisión “no estará organizado ni tendrá orden”, dijo Dave Morgan, el director ejecutivo de Simulmedia, una empresa de tecnología de mercadotecnia. “Nadie se sentará a pensar: ‘¿Cuál es la manera perfecta en que el consumidor desea participar en esto?’ Todos están preparando sus armas”.

En otras palabras: la caza se pondrá más difícil.
 
 
 
 
Fuente:  nytimes.com

lunes, 28 de agosto de 2017

El nuevo algoritmo de Google: Censura en la red
por Andre Damon y Niles Niemuth




El objetivo del sistema de búsquedas es restringir el acceso a sitios web alternativos, cuya cobertura e interpretación de eventos entra en conflicto con los de medios del establishment, tales como el New York Times y el Washington Post.

En los tres meses desde que Google, el monopolio de Internet, anunciara planes para impedir que los usuarios accedieran a “noticias falsas”, ha caído significativamente el posicionamiento global de tráfico de un amplio abanico de organizaciones izquierdistas, progresistas, contrarias a la guerra y de los derechos democráticos.

El 25 de abril de 2017, Google anunció que había implementado cambios en su servicio de búsqueda para dificultar que los usuarios accedieran a lo que llamó información “de baja calidad” tales como “teorías de la conspiración” y “noticias falsas”. 

La compañía dijo en un post en un blog que el propósito central del cambio en su algoritmo de búsqueda era darle al gigante de las búsquedas un mayor control para identificar contenido considerado objetable según sus pautas. Declaró que había “mejorado nuestros métodos de evaluación e hizo actualizaciones algorítmicas” con el objeto de “hacer aflorar más contenido fiable”.

Google continuó, “El mes pasado actualizamos nuestras Pautas para el Posicionador de Calidad de las Búsquedas para proporcionar ejemplos más detallados de páginas de baja calidad para que los posicionadores los señalicen adecuadamente”. Esos moderadores tienen instrucción de señalizar “experiencias de usuarios molestas”, incluyendo páginas que presentan “teorías conspirativas”, a no ser que “la búsqueda indique claramente que el usuario está buscando un punto de vista alternativo”.

Google no explica con precisión qué quiere decir con la expresión “teoría de la conspiración”. Usando la categoría amplia y amorfa de las noticias falsas, el objetivo del sistema de búsquedas de Google es restringir el acceso a sitios web alternativos, cuya cobertura e interpretación de eventos entra en conflicto con los de medios del establishment tales como el New York Times y el Washington Post.

Señalizando contenido de manera que no aparezca en las dos primeras páginas de resultados de una búsqueda, Google es capaz de bloquear de hecho el acceso de los usuarios a él. Dado que enormes cantidades del tráfico web son influidas por los resultados de las búsquedas, Google puede de hecho esconder o enterrar contenido que no le conviene mediante la manipulación de los posicionamientos de las búsquedas. 

Justo el mes pasado, la Comisión Europea multó a la compañía con 2700 millones de dólares por manipular los resultados de las búsquedas para dirigir a los usuarios de manera inapropiada a su propio servicio de comparación de compras, Google Shopping. Ahora, parece que Google está usando esos métodos criminales para impedir que los usuarios accedan a puntos de vista políticos que la compañía considera objetables.

El World Socialist Web Site ha sido blanco de los nuevos “métodos de evaluación” de Google. Mientras que en abril de 2017 se originaron 422.460 visitas al WSWS en búsquedas en Google, la cifra ha bajado a unas estimadas 120.000 este mes, una caída de más del 70 por ciento.

Aun utilizando términos de búsqueda como “socialista” y “socialismo”, lectores nos han informado de que lo tienen cada vez más difícil para localizar al World Socialist Web Site con sus búsquedas en Google.

Según el servicio de herramientas de administración de sitios web de Google, el número de búsquedas que desembocaron en que el usuario viera contenido del World Socialist Web Site (es decir, que apareciera un artículo del WSWS en una búsqueda hecha en Google) cayó desde 467.890 al día a 138.275 a lo largo de los tres meses pasados. La posición media de artículos en búsquedas, mientras tanto, cayó de 15,9 a 37,2 a lo largo del mismo período.

David North, director de la Junta Editorial Internacional del WSWS, declaró que Google está implicada en la censura política.

“El World Socialist Web Site existe desde hace casi 20 años”, dijo, “y ha logrado reunir a una vasta audiencia internacional. Durante la primavera pasada, el número de visitas individuales al WSWS cada mes superó los 900.000.

“Mientras un porcentaje significativo de nuestros lectores entra al WSWS directamente, muchos usuarios de la web acceden al sitio mediante buscadores, de los cuales Google es el más ampliamente utilizado. No hay ninguna explicación inocente para esta caída extraordinariamente aguda en lectores, casi de la noche a la mañana, provenientes de búsquedas en Google”.

“La pretensión de Google de que está protegiendo a los lectores de las ‘noticias falsas’ es una mentira motivada políticamente. Google, un monopolio masivo, con muy estrechos vínculos con el Estado y agencias de inteligencia, está bloqueando el acceso al WSWS y a otros sitios web de izquierdas y progresistas a través de un sistema de búsquedas amañadas”.

En los tres meses desde que Google implementara los cambios en su buscador, menos gente ha accedido a sitios de noticias de izquierdas o que se oponen a la guerra. En base a información disponible en Alexa analíticas, otros sitios que han experimentado drásticas caídas en el posicionamiento incluyen a WikiLeaks, Alternet, Counterpunch, Global Research, Consortium News y Truthout. Incluso grupos prominentes de los derechos democráticos como American Civil Liberties Union y Amnesty International parecen haber sido afectados. 



Según Google Trends, el término “noticia falsa” casi se cuadruplicó en popularidad a principios de noviembre, en torno a la época de las elecciones estadounidenses, cuando los demócratas, medios del establishment y agencias de inteligencia intentaron achacar a la “información falsa” la victoria electoral de Donald Trump sobre Hillary Clinton.

El 14 de noviembre, el New York Times proclamó que Google y Facebook “se enfrentaban a una crítica creciente acerca de cómo las noticias falsas en sus sitios podrían haber influido el resultado de las elecciones presidenciales”, y estarían tomando medidas para combatir las “noticias falsas”.

Diez días más tarde, el Washington Post publicaba un artículo, “Esfuerzo de propaganda ruso ayudó a difundir ‘noticias falsas’ durante las elecciones, dicen los expertos”, que citaba a un grupo anónimo conocido como PropOrNot que compiló una lista de sitios de “noticias falsas” que difundían “propaganda rusa”.

La lista incluía varios sitios categorizados por el grupo como “izquierdistas”. De manera significativa, puso en su mira a globalresearch.ca, que reproduce a menudo artículos del World Socialist Web Site.

Después de la crítica generalizada de lo que era poco más que una lista negra de sitios que se oponen a la guerra y al establishment, el Washington Post se vio obligado a publicar una retractación, declarando “el Post, que no nombró a ninguno de los sitios, como tal no respalda la validez de los hallazgos de PropOrNot”.

El 7 de abril, Bloomberg News informó de que Google estaba trabajando directamente con el Washington Post y el New York Times para “comprobar los hechos” de los artículos y eliminar las “noticias falsas”. A esto siguió la nueva metodología de búsqueda de Google.

Tres meses después, de los 17 sitios declarados como de “noticias falsas” por la lista negra desacreditada del Washington Post, 14 vieron caer su posicionamiento. El declive medio del alcance global de todos esos sitios es el 25 por ciento, y algunos sitios vieron caer un 60 por ciento su alcance global.

“Estas acciones por parte de Google constituyen una censura política y son un ataque descarado a la libertad de expresión”, dijo North. “En momentos en los que es generalizada la desconfianza pública hacia los medios del establishment, este gigante corporativo está explotando su posición monopolística para restringir el acceso público a un amplio espectro de noticias y análisis críticos”.

Fuente: wsws.org via so-compa.com

miércoles, 23 de agosto de 2017

Los gigantes tecnológicos desafían a Hollywood con sus propias plataformas
Por John Koblin


Tim Cook, el director ejecutivo de Apple, en 2015. Hace dos meses, Apple puso a cargo de sus esfuerzos para producir programación a dos reconocidos directivos de televisoras. Credito Andrew Burton para The New York Times


Apple cuenta con un presupuesto de más de mil millones de dólares para crear programación original. Facebook quiere su propia versión de programas como Scandal y Google está listo para gastar hasta tres millones de dólares por episodio en una serie dramática.

Los tres gigantes de la tecnología han avisado a Hollywood que hablan en serio sobre su ingreso al negocio de la televisión, el cual Netflix y Amazon sacudieron hace unos años. Su llegada hará que una industria de por sí altamente competitiva sea aún más feroz. Este año, se espera que haya más de 500 programas de televisión, más del doble de los que había hace seis años.

Con la idea de que pronto caerá una lluvia de dinero proveniente de las industrias tecnológicas, Hollywood ha dado la bienvenida a la noticia.

“Si se le pregunta a la comunidad creativa si seremos competitivos, la respuesta es afirmativa”, señaló Robert Kyncl, el director de Negocios de YouTube, empresa que pertenece a Google.

No obstante, muchas voces dentro de la industria no creerán hasta no ver los resultados de los nuevos participantes. Netflix y Amazon han incursionado de manera exitosa en el entretenimiento convencional, pero titanes digitales como Microsoft y Yahoo han fracasado en algunos de sus intentos.

Las iniciativas también llegan en medio de una salvaje carrera a muerte por generar contenido. Hace poco, Netflix firmó un contrato con Shonda Rhimes de ABC, cuya empresa matriz, Disney, está preparando sus propios servicios de emisión en continuo.

Sin embargo, la fortuna y la disposición de Apple para destinar recursos han conmocionado a la industria. Hace dos meses, la empresa escogió a los directivos de los estudios de televisión de Sony, Jamie Erlicht y Zack Van Amburg, para que dirigieran su programación.

Erlicht y Van Amburg sin lugar a dudas ya eran vistos en Hollywood como exitosos ejecutivos de estudio, después de haber comandado series exitosas como The Crown, The Goldbergs y Breaking Bad. No obstante, su partida a Apple y el presupuesto para programación de poco más de mil millones de dólares con el que contarán, de pronto los han colocado entre los ejecutivos más poderosos de la televisión.

Ese presupuesto también los pone a la par de la élite de programadores de la televisión. FX, creador de programas como American Horror Story y Fargo, tiene un presupuesto de alrededor de 1000 millones de dólares. Se cree que el presupuesto de HBO es cercano a los 3000 millones de dólares; Netflix gastará este año casi 6000 mil millones de dólares en contenido.

El director ejecutivo de FX, John Landgraf, ha sido honesto sobre su intranquilidad respecto de la cantidad de dinero que se está vertiendo en este momento en la industria y lo que significará para los competidores con presupuestos más bajos.

“Es como si te dispararan en el rostro con dinero todos los días”, comentó en un evento de medios noticiosos que se celebró este mes. “Y no tengo idea de cuánto capital desplegará Apple, cuántos programas van a comprar”. 

Una imagen de "The Bachelor". Facebook ha expresado que desea que programas como ese sean atractivos para espectadores más jóvenes. Credito Rick Rowell/ABC

Erlicht y Van Amburg comenzaron a trabajar en Apple hace unas semanas. En los próximos meses, se espera que contraten a algunas decenas de personas mientras terminan de integrar a su equipo de trabajo en las oficinas de Culver City, California, las cuales comparten con Beats Electronics, empresa que Apple adquirió por casi 3000 millones de dólares en 2014.

No está claro cómo se podrán ver o pagar los programas originales de Apple. Al no contar con ninguna adquisición en este momento, cualquiera de los proyectos de la empresa tardará al menos un año en estar listo para que lo pueda ver el público. La ofensiva de Apple Music en la industria del entretenimiento también es única —programas como Planet of the Apps y Carpool Karaoke están disponibles actualmente en el servicio—, y es posible que la empresa produzca una nueva aplicación para transmitir las nuevas series originales.

Apple se rehusó a comentar para este artículo, pero con toda seguridad Erlicht y Van Amburg no tardarán en competir por proyectos que lo más probable es que sean productos de otros estudios al principio (y ya hay muchos proyectos en el mercado, entre ellos una nueva serie muy codiciada sobre programas matutinos de televisión, el cual será protagonizado por Reese Witherspoon y Jennifer Aniston). Con la cantidad de dinero que tiene a su disposición, Apple con facilidad podría tener más de una decena de series originales.

Sin embargo, mientras Apple se prepara, Facebook ya lleva mucha ventaja.

Mina Lefevre, quien trabajaba en MTV, dirige el equipo de desarrollo de Hollywood de la empresa. Facebook ha dicho a gente de la industria que está dispuesto a gastar entre 3 y 4 millones de dólares por episodio en su nueva programación, según una persona que conoce sus planes. Ese tipo de gasto pondría a la empresa a la par de muchas cadenas de televisión abierta y por cable.

Y mientras muchos nuevos participantes en el área de los programas televisivos quieren grandes producciones con atractivo masivo como Game of Thrones o que tengan probabilidades de ganar Premios Emmy como Homeland, Facebook tiene un plan con un objetivo más específico.

La empresa señaló que quiere programas que sean atractivos para las personas que tienen entre 16 y 35 años, con temáticas de programas banales como The Bachelor, Pretty Little Liars y Scandal. Estos programas generan muchas opiniones en las redes sociales y los ejecutivos de Facebook aparentemente se están enfocando en un tipo de programación que piensan que fomentará conversaciones en la red social.

A diferencia de Netflix, empresa que libera todos los episodios de sus series en una sola entrega para que la gente vea los episodios uno tras otro, se espera que Facebook estrene los episodios de una manera más tradicional (no se sabe bien si será una vez a la semana). Facebook también planea tener los llamados “anuncios a media transmisión”, o comerciales breves, durante los episodios.

Facebook hará uso de su plataforma Watch, en la que los usuarios podrán encontrar las series originales y otros contenidos en video menos caros de producir.

YouTube está en el proceso de dar luz verde a sus series. Del mismo modo que Facebook, el sitio de videos propiedad de Google se está concentrando en que las series atraigan a un público de entre 16 y 35 años, según una persona que recibió información sobre estos planes. Los ejecutivos de YouTube han dicho que gastarán hasta 2 millones de dólares por episodio en una comedia, y más de 3 millones de dólares en una serie de drama, según la misma persona.

Recientemente, YouTube comenzó a desarrollar Cobra Kai, una comedia derivada de Karate Kid que fue aprobada después de que los ejecutivos vieron que las personas buscaban videos de la película original con mucha frecuencia, comentó Kyncl. El año pasado, la empresa aprobó el proyecto para la serie sobre baile Step Up, después de que se percató de la popularidad que tenían los videos de baile entre los usuarios.

Las búsquedas de datos, señaló Kyncl, proporcionan una “ventana hacia la demanda de productos de Hollywood que hay en YouTube”.

“¿Por qué no habríamos de satisfacer esa demanda?”, agregó. “Tiene todo el sentido del mundo. Estamos al servicio de nuestros usuarios”. 



Fuente:  nytimes.com

miércoles, 19 de julio de 2017

Los medios buscan negociar en contra de Google y Facebook, que acusan de ser un duopolio digital
Por Jim Rutenberg 


El periodismo de calidad, el cual es caro de producir, se encuentra bajo una presión económica nunca antes vista. Credit Minh Uong/The New York Times


Google y Facebook siguen engullendo el mercado de la publicidad digital y acaparando los ingresos que antes financiaban el periodismo de calidad que ahora ambas empresas ofrecen gratis.

Los dos gigantes están obteniendo más control sobre la distribución digital, así que los diarios que en algún momento repartieron su periodismo con sus propios camiones tienen que depender cada vez más de estas grandes plataformas en línea para que sus artículos lleguen a la gente, mientras compiten por su atención con noticias falsas, sitios web que roban su contenido y videos de gatos.

Y a pesar de todos los intentos de Google y Facebook por apoyar al periodismo ayudando a las organizaciones noticiosas a captar nuevos flujos de ingresos —para sobrevivir en el nuevo mundo que ellos ayudaron a crear—, estos sitios quedan, al final del día, como la realeza de la corte, mientras que los proveedores de noticias de calidad son solo siervos suplicantes.

Es una alianza incómoda que irrita a las editoriales por las ganancias que reciben de Google y Facebook, las cuales dependen del libre flujo de información y noticias de calidad.

Por lo tanto, lo que solíamos llamar “la industria del periódico” —pero que ahora incluye medios con existencias sólidas en línea— se está uniendo con el objetivo de realizar una maniobra que, hasta el momento, sería la más importante que se haya realizado para cambiar la balanza del poder.

Esta semana, un grupo de organizaciones noticiosas comenzará un proceso para ganar el derecho de negociar de manera colectiva con las grandes plataformas en línea y para lograrlo pedirá al Congreso de Estados Unidos que otorgue una exención antimonopolio limitada.

Es una medida extrema con pocas probabilidades de éxito. Sin embargo, la industria considera que vale la pena, porque ve en Google y Facebook, a pesar de sus intenciones, una amenaza económica aún mayor que el presidente Trump con toda su retórica (hasta ahora).

Así lo mencionó David Chavern, director ejecutivo de News Media Alliance (Alianza de Medios Noticiosos), en un artículo de opinión que publicó en línea The Wall Street Journal la noche del domingo.

La Alianza, la principal asociación de la industria del periódico, lidera los esfuerzos a favor de las negociaciones de manera colectiva. No obstante, cuenta con la aprobación de todo el espectro de sus miembros, lo cual hermana a competidores del calibre de The New York Times, The Wall Street Journal y The Washington Post, al igual que a muchísimos periódicos regionales como The Star Tribune de Mineápolis, los cuales enfrentan las amenazas más serias.

En el mismo tono, News Corporation —empresa que dirige The Journal, The New York Post y Dow Jones— afirmó en un comunicado que apoyaba el esfuerzo para “llamar la atención del público y el congreso hacia el comportamiento anticompetitivo del duopolio digital, en especial porque afecta de forma negativa los negocios de las noticias y la información”.

Mark Thompson, director ejecutivo de The New York Times Company, me comentó que “la temperatura está aumentando en términos de preocupación, y en algunos casos de ira, por la que parece ser una relación muy asimétrica y desventajosa entre las casas editoriales y las gigantescas plataformas digitales”.

La concepción es que las casas editoriales necesitan la opción de operar como un grupo —y las ventajas que se derivarían de las acciones colectivas— si determinan que es la única forma de llegar a acuerdos significativos.

La maniobra tiene como objetivo algo más que solo luchar por el territorio digital. Se trata de preservar el periodismo de calidad —el cual es caro de producir y se encuentra bajo una presión económica nunca antes vista—, en un momento en el que los “reportajes” falsos y libres de costo sobre asuntos como “los millones de votos ilegales” pueden ganar prominencia suficiente para motivar las iniciativas federales. n

“Si se busca un modelo gratuito de noticias, obtendrás noticias”, me comentó Chavern la semana pasada. “Pero serán noticias basura. Titulares como ‘El papa apoya a Trump’” (ese artículo se compartió ampliamente en Facebook durante las elecciones; el papa Francisco no apoya a Trump).

El momento también parece ser ideal, si se consideran los rumores sobre la posible regulación de los gigantes de la tecnología en Estados Unidos, y las acciones más directas en su contra en el Reino Unido y en toda Europa, donde recientemente los reguladores le dieron a Google una enorme multa antimonopolio.

En el tumultuoso clima de las noticias, Google y Facebook no tienen la intención de que se les vea como agentes que buscan socavar el periodismo verdadero. Además, los ejecutivos de las dos empresas me comentaron que les interesaba tener contenido noticioso confiable y abundante.

“Estamos comprometidos a ayudar a que el periodismo de calidad prospere en Facebook”, afirmó Campbell Brown, directora de Alianzas Noticiosas de Facebook. “Estamos progresando en nuestro trabajo con las editoriales de noticias y tenemos más trabajo por hacer”.

Esta semana, los ejecutivos de Facebook se reunirán con las casas editoriales para presentar nuevas maneras con las cuales puedan vender suscripciones en el sitio web. Será la más reciente de muchas medidas que se han tomado en los últimos meses para mejorar la exposición de las noticias locales en el sitio y para que sea más fácil para los sitios de noticias gestionar su propia publicidad en el programa Artículos Instantáneos de Facebook.

Google ha realizado iniciativas similares por medio de su Laboratorio de Noticias. La empresa asegura que hizo cambios en su algoritmo para que las noticias de calidad tuvieran mayor prominencia en los resultados de las búsquedas. Y también está trabajando para que las redacciones puedan aprovechar las nuevas tecnologías para innovar y aumentar las ganancias en línea.

“Queremos ayudar a las casas editoriales a que tengan éxito en su paso hacia las plataformas digitales”, declaró Google en un comunicado, en el cual calificó al esfuerzo como “una prioridad”.

Las editoriales dicen que agradecen la manera en que Google y Facebook hacen llegar sus contenidos de noticias a muchos millones de usuarios a los cuales no podrían tener acceso por sí solos. Y reconocen los esfuerzos que están haciendo las plataformas para ayudar.

Sin embargo, como me comentó en una entrevista Mike Klingensmith, editor de The Star Tribune y presidente de News Media Alliance: “Hablan con nosotros, pero todavía no han demostrado mucho”.

Aun si llegara más ayuda, como se ha prometido, el desequilibrio económico deja a la industria a merced de la generosidad de las plataformas o de las necesidades inmediatas de las relaciones públicas: Facebook y Google están por obtener el 60 por ciento del mercado de la publicidad en línea, según eMarketer.

Klingensmith señaló que para los periódicos de tamaño medio, los cuales han sufrido en especial por el giro de la inversión en publicidad, “es imposible ir como una sola empresa y negociar o incluso obtener una cita con estas empresas”.

The New York Times está apoyando la maniobra para lograr el llamado “puerto seguro de la anticompetitividad”, en parte, “porque nos interesa todo el periodismo, así como The New York Times”, afirmó Thompson.

Thompson dijo que The New York Times consideraría unirse a la negociación colectiva si sus propias conversaciones no produjeran resultados satisfactorios, lo cual aún deben hacer, mencionó.

En la búsqueda del derecho a negociar juntos, los proveedores de noticias están intentando evitar el problema que tuvieron las casas editoriales de libros más importantes cuando trabajaron con Apple para desarrollar un libro en línea que compitiera con Amazon. Sin la autorización del gobierno, incumplieron las leyes antimonopólicas.

La Alianza reconoce que su propuesta requiere una legislación que les brinde autorización específica para negociar como grupo, la cual no se suele otorgar. Es una solicitud especialmente grande para un congreso que no ha dado grandes resultados legislativos y cuyo partido mayoritario, el republicano, no es exactamente amistoso con la prensa actualmente.

Por otro lado, el fundador y presidente ejecutivo de News Corporation es Rupert Murdoch, cuya influencia en el gobierno de Trump y con los republicanos en el congreso no tiene paralelo en el mundo de los medios de comunicación.

Los representantes de la prensa en los comités judiciales del senado y de la cámara —que encabezan el senador Chuck Grassley de Iowa y el diputado Bob Goodlatte de Virginia— dijeron que no podían comentar nada sin escuchar primero lo que la Alianza tenía que decir.

El asesor legal externo de la Alianza, Jonathan Kanter, afirmó que tenía esperanzas porque había un argumento que podía convencerlos: “El producto en cuestión es importante desde la perspectiva de la política pública. No estamos hablando simplemente de dispositivos, sino de noticias, las cuales son cruciales para una sociedad democrática”.

Sin importar el resultado, lo anterior es un punto de partida en el que todos deberían estar de acuerdo.



Fuente:  nytimes.com

martes, 18 de julio de 2017

La mirada alternativa de las radios comunitarias de Argentina
Por David Gonzalez


Credito: Anita Pouchard Serra/Hans Lucas

En esta época, la gente se comunica de manera instantánea mediante mensajes de texto o ve las transmisiones noticiosas más recientes en su computadora, pero algunas personas en Argentina han adoptado un medio de comunicación que no cuenta con tecnología de punta: la radio. Desde que ocurrió la crisis económica de principios de la década de 2000, decenas de estaciones de radio comunitarias han surgido en aldeas remotas y barrios sobrepoblados para ofrecer a los radioescuchas una fuente alternativa de noticias e información, en contraste con las radiodifusoras comerciales y tradicionales del país.

Durante los últimos años, Anita Pouchard Serra ha documentado a varios colectivos argentinos que ayudan a que los grupos comunitarios monten estaciones de radio de baja y mediana potencia. Los proyectos no solo ofrecen información, sino también una manera de unir a los residentes en torno a un proyecto común conforme aprenden a montar, dirigir y programar una estación.

Martín, uno de los fundadores de DTL!, durante una larga asamblea en la que se discutieron temas políticos y sociales, así como planes para nuevos proyectos de radios comunitarias. 2015. Credito: Anita Pouchard Serra/Hans Lucas

“Estas estaciones pueden tener un gran impacto en la vida cotidiana de las personas porque les dan la opción de elegir qué escuchar”, dijo Pouchard Serra, quien divide su tiempo entre Buenos Aires y París. “En zonas rurales donde no hay internet ni servicio de celular, ofrecen una manera de comunicarse entre aldeas y organizaciones para enterarse de lo que está pasando”.

Su serie fotográfica es resultado de su curiosidad sobre los efectos remanentes de la crisis de Argentina en los procesos políticos y sociales del país, por la cual comenzó a cubrir manifestaciones callejeras. Durante una de ellas, conoció a miembros del colectivo DTL!, uno de los grupos que ayudan a otras organizaciones a montar estaciones alternativas de radio. Después de visitar su taller, les propuso seguirlos en el proceso de montaje de un transmisor y un estudio.

“Son agentes invisibles en su lucha”, comentó. “Su trabajo estaba oculto, así que propuse ir con ellos para documentar el proceso”.

El colectivo proporciona el transmisor, la antena y otros equipos —que pueden costar cerca de 1300 dólares, una suma que ayudan a recaudar a través de sorteos, fiestas y otros métodos— y reclutan a la comunidad para poner la estación en marcha. En las ciudades, su señal podría limitarse a algunas cuadras, mientras que en el campo puede llegar a lugares que se ubiquen hasta a 40 kilómetros de distancia. 

Miembros de DTL! durante la construcción de una torre de radio, en 2014 Credito: Anita Pouchard Serra/Hans Lucas


La programación es variada dependiendo de las diferentes ubicaciones y estaciones, que operan en su mayor parte de manera ilegal. En las ciudades, dijo, la programación se enfocaba en temas de política, problemas sociales y cultura. En algunos casos, las organizaciones que patrocinaban la estación la usaban como medio para promover su trabajo en el contexto de las circunstancias políticas y económicas del país. En algunas localidades, los programas incluso se transmitían en lenguas indígenas.

Su impacto puede ser especialmente profundo en áreas remotas donde los funcionarios intentan controlar la información, dijo la fotógrafa. Durante un conflicto en torno a un proyecto minero en la región norte del país, el alcalde de un pueblo estuvo promoviendo de manera enérgica el controvertido plan a pesar de la oposición local a la destrucción del paisaje y su resultante contaminación. Pouchard Serra dijo que una estación de radio alternativa fue capaz de ofrecer programación en contra en la que se presentó el punto de vista de la oposición.

A lo largo de los años, las estaciones se han unido bajo una red central que les permite compartir programas. Otro grupo de cerca de diez estaciones se reúne semanalmente para establecer qué temas abordarán durante la semana.

Matías y Leonardo, de DTL!, durante una asamblea semanal en Buenos Aires en 2014 Credito Anita Pouchard Serra/Hans Lucas


Aunque el colectivo ayuda a instalar la estación, son grupos de lugareños los que la dirigen. Esto puede ser un desafío porque la gente se cansa o pierde el interés. Aun así están surgiendo más estaciones, dijo la fotógrafa.

“A veces lo que se transmite no es tan importante como el efecto que tiene en los residentes”, explicó Pouchard Serra. “La radio es un proyecto visible que une a la gente para participar como productores o técnicos. En esos barrios, la radio funciona como un centro donde la gente se reúne y se une. Se crean vínculos para generar solidaridad, donde la gente se conoce”. 



Fuente:  nytimes.com

jueves, 13 de julio de 2017

Falsas noticias y falsas banderas: un columnista denuncia el cinismo de la prensa occidental
Los gobiernos y los medios de comunicación occidentales, al parecer, tienen toda la libertad para diseminar noticias falsas sin repercusión alguna, comentó Gregory Clark, periodista y exdiplomático, al medio Japan Times.




Clark, nacido en 1936, contó que creció en un mundo donde no se podía creer en lo que decía "el otro lado", o sea, la Unión Soviética y las naciones aliadas a ella. Sin embargo, actualmente "parece que todo se ha convertido en lo opuesto".

"Cuando se trata de Siria, de Rusia, de los Balcanes o de cualquier otro punto conflictivo global, los gobiernos y los principales medios de comunicación occidentales parecen libres para decir lo que quieran, no importa cuán ficticio o falso sea. Cada vez más tenemos que confiar en el 'otro lado' para saber la verdad", destacó Clark.

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El autor del artículo recordó el supuesto uso de armas químicas en la ciudad siria de Jan Sheijun el 4 de abril del año corriente, utilizado por Estados Unidos para justificar el posterior ataque con 59 misiles Tomahawk contra la base siria de Shairat.

Clark destacó que el ataque sirvió para aumentar la popularidad del presidente estadounidense Donald Trump.

En la ocasión, el comentarista de CNN Fareed Zakaria, elogió el bombardeo y expresó que ahora podía ver a Trump como presidente de Estados Unidos, recordó Clark. 

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El exdiplomático mencionó, además, el artículo publicado por Die Welt, donde Seymour Hersh —renombrado periodista investigativo y ganador del premio Pulitzer— afirmó que nunca hubo ningún deliberado ataque de gas contra civiles en Siria y que esta información era conocida por los órganos militares estadounidenses antes de que el ataque con misiles fuera ordenado.

"Hersh es conocido por sus investigaciones exhaustivas y precisas (…) Sin embargo, los medios de comunicación estadounidenses y británicos rehusaron hacer cualquier mención a su informe [sobre los ataques en Siria], lo que le obligó a depender de un periódico alemán para publicar la historia", destacó Clark.

El periodista consideró que en el caso del ataque químico en Siria no es la primera vez que EEUU utiliza supuestas provocaciones para justificar sus actos de agresión.

"Estados Unidos empezó con la Operación Mangosta en Cuba en 1960, luego fingieron el incidente del golfo de Tonkín en la costa de Vietnam en 1964, acusaron Irak de poseer armas de destrucción masiva y ahora lo que vemos en Siria", subrayó Clark.

El autor del artículo afirmó que el país norteamericano también se encarga de llevar a cabo campañas para "demonizar supuestos enemigos, especialmente Rusia".

Cuando se trata de las presuntas agresiones por parte de Rusia en las áreas de habla rusa de Ucrania, Clark destacó que al leer el Acuerdo de Minsk de 2015 queda muy claro que "las continuas hostilidades son de responsabilidad exclusiva de Ucrania, que todavía rechaza las enmiendas constitucionales para dar la autonomía prometida a la región". Sin embargo, "los tendenciosos medios de comunicación" estadounidenses siguen hablando acerca de las supuestas "agresiones rusas".

"Igualmente alarmante es la forma en que esos tendenciosos medios de comunicación ahora acusan de tendenciosos a los medios extranjeros que buscan corregir estas falsedades y afirman que estos merecen ser suprimidos, en particular, el canal ruso RT".

Clark destacó que a veces es invitado a participar en los programas de RT y que el personal que trabaja en el canal está "bien preparado", y sus "comentarios son muy justos". Sin embargo, la cadena se ve demonizada por los medios de comunicación de EEUU, con base a muy pocas pruebas concretas.

El autor del artículo calificó los esfuerzos para demonizar al presidente de Rusia, Vladímir Putin, de "infantiles". Clark apuntó, de manera sarcástica, que al ritmo que van los medios occidentales, dentro de poco verán algo "siniestro" en el hecho de que los rusos se comuniquen entre sí en ruso y utilicen el "misterioso alfabeto cirílico". 



Fuente:  mundo.sputniknews.com

martes, 11 de julio de 2017

Mendoza: La Justicia ordenó que DirecTV incorpore señales locales 
Es a partir del pedido hecho por una ONG para que se respete el derecho que tienen los consumidores de acceder a la programación originada en Mendoza  




La Justicia Federal de Mendoza hizo lugar a una presentación hecha por la ONG Protectora (dedicada a la defensa de consumidor) para que la empresa de televisión satelital DirecTV incorpore en su grilla de canales a las señales mendocinas de aire. Se trató de una medida autosatisfactiva que buscaba defender el derecho que tienen los mendocinos abonados a este sistema de acceder a las pantallas de origen local.

El planteo de la ONG apuntaba a la democratización y a darle a los consumidores la posibilidad de acceder a la programación originada en estas señales (Canal 9 Televida, Canal 7, Señal U y Acequia).

La jueza federal Olga Pura Arrabal ordenó al Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) a que dicte las resoluciones necesarias para que DIRECTV incorpore los cuatro canales de aire de Mendoza a su grilla de programación.

Según el fallo con fecha del 6 de julio, el Enacom tiene un plazo máximo de cinco días hábiles para resolver la situación e intimar a DirecTV la puesta al aire de las programaciones mendocinas. De lo contrario, no se descarta una sanción que puede involucrar la suspensión de la licencia que la compañía tiene para operar en Argentina.


Fuente:  elsol.com.ar