domingo, 21 de junio de 2020

Facebook y Trump: la red social elimina anuncios de campaña de Trump por incluir un símbolo usado en la Alemania nazi




Facebook tomó acciones contra los controvertidos mensajes de campaña del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La empresa informó este jueves que había eliminado publicaciones y anuncios del equipo de campaña para la reelección de Trump por violar sus políticas contra los mensajes de odio.

El material publicado mostraba un triángulo rojo invertido con texto pidiendo a los usuarios de Facebook que firmaran una petición contra Antifa, un movimiento de extrema izquierda, informa la agencia Reuters.

Trump había acusado al grupo de ser una "organización terrorista" en medio de la reciente ola de protestas contra el racismo y la brutalidad policial en Estados Unidos.

Los anuncios se publicaron en páginas pertenecientes a Trump y al vicepresidente, Mike Pence. También aparecieron en páginas ligadas a su equipo, generando controversia.

"Los nazis usaron triángulos rojos para identificar a sus víctimas políticas en campos de concentración. Usarlo para atacar a oponentes políticos es sumamente ofensivo", denunció el presidente de la Liga Antidifamación, Jonathan Greenblatt, en Twitter.

"La campaña de @POTUS (Donald Trump) necesita conocer su historia, la ignorancia no es excusa para utilizar símbolos relacionados con los nazis".


Facebook asegura que el contenido publicado por el equipo de campaña de Trump viola sus normas.

Un portavoz de Facebook explicó que las políticas de la empresa "prohíben usar un símbolo de un grupo de odio para identificar a presos políticos sin el contexto que condene o aclare ese símbolo".

Tim Murtaugh, portavoz de la campaña de Trump, defendió en un correo enviado a Reuters que "el triángulo rojo invertido es un símbolo utilizado por Antifa, por lo que fue incluido en un anuncio sobre" este grupo.

Murtaugh subrayó que Facebook "aún tiene un emoji de un triángulo rojo invertido en uso, que parece exactamente igual, así que es curioso que solo vayan contra este anuncio".

Trump se ha enfrentado recientemente a otras acciones similares en Twitter, por ejemplo, por sus mensajes más controvertidos.


Donald Trump acusó a Twitter de interferir con la libertad de expresión.

En mayo pasado, el equipo de Twitter decidió ocultar, sin llegar a borrarlo, uno de sus tuits, explicando que el mandatario había incumplido las reglas de la plataforma sobre glorificar la violencia.

En el comentario de Twitter, Trump se había a las protestas y saqueos ocurridos en Minneapolis, Minnesota, por la muerte del afroestadounidense George Floyd y llamó "delincuentes" a los manifestantes y advirtió: "Cuando comienzan los saqueos, empiezan los tiroteos".

La advertencia de Twitter fue el último episodio de una escalada de tensión entre Trump y su plataforma social favorita, que durante años se había resistido a las demandas para que hiciera algo contra los mensajes más controvertidos del presidente.

De hecho, entonces Facebook estuvo en el centro de las críticas, porque mantuvo sin ninguna advertencia la publicación de Trump que Twitter había ocultado.



viernes, 19 de junio de 2020

Elecciones en Estados Unidos: Facebook e Instagram ya permiten que el usuario desactive anuncios políticos
Podrán limpiar su timeline de campañas políticas.


El usuario podrá elegir entre ver o no ver anuncios políticos. (AP)


Facebook anunció una nueva función que permite que sus usuarios y los de Instagram puedan elegir no ver los anuncios políticos para las elecciones estadounidenses de 2020 en sus redes sociales.

Desde este miércoles, algunas personas en Estados Unidos podrán acceder a esta nueva función para "desactivar" los anuncios electorales o políticos de los candidatos a la presidencia, de "Super PAC" --organizaciones que recaudan fondos y los destinan a apoyar a un candidato-- o cualquier organización política.

Los usuarios podrán activar esta función directamente en Facebook o Instagram desde cualquier anuncio político o mediante la configuración de anuncios de cada plataforma, según explicó en un comunicado la vicepresidenta de gestión de productos e impacto social de la compañía, Naomi Gleit.

En caso de que el sistema no funcione y, aunque activen la función, los usuarios sigan viendo un anuncio que consideran político, podrán hacer clic en la parte superior derecha del anuncio e informar a la compañía.


"Desactivar" anuncios políticos: nueva función. (AP)

Hasta el momento, la nueva función estará únicamente disponible en Estados Unidos, pero la compañía señaló que su objetivo es añadirla en otros países "a finales de otoño".

Biblioteca de anuncios​

Asimismo, Facebook incorporó una nueva función en su biblioteca de anuncios (Ad Library), que permite realizar un seguimiento de los gastos en publicidad de los candidatos.

En enero, la compañía anunció una actualización de Ad Library cuyo objetivo es ofrecer a los usuarios un mayor nivel de transparencia además de darles más control sobre los anuncios de temas políticos y sociales que ven en Instagram y Facebook.

La biblioteca de anuncios es una herramienta que lanzó Facebook en mayo de 2018, que un archivo público que permite a cualquier persona ver todos los anuncios que los políticos y campañas están publicando en Facebook e Instagram y aquellos que publicaron en el pasado.

En las últimas elecciones en Argentina, cientos de políticos invirtieron millones de pesos en redes sociales, sobre todo en Facebook, para hacer campaña electoral.

Desde septiembre de 2019 hasta hoy, 15 de junio de 2020, en Facebook hay un total de 60.647 avisos políticos valuados en más de $ 115 millones de pesos.


Los avisos de Larreta, son en su mayoría institucionales y vinculados con el coronavirus en tiempos de pandemia.

El top five histórico de anunciantes lo encabeza Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gobierno porteño, con anuncios financiados por Juntos por el Cambio - Capital por 7,2 millones de pesos. Y otros 2,7 millones de pesos del GCBA. 

En el ranking de los cinco políticos que más pautan le siguen: el gobierno de Córdoba, el presidente Alberto Fernández; la exgobernadora María Eugenia Vidal y el diputado y excandidato presidencial de la Izquierda, Nicolás del Caño. 


Los políticos que más invierten en avisos de Facebook, según el recuento histórico.


martes, 16 de junio de 2020

¿Por qué nos convencen más las fake news que la información científica?
El cerebro “presiona” para que estemos más predispuestos a asimilar noticias falsas sobre datos certificados. ¿Cómo funciona ese mecanismo del engaño?


¿Por qué nos creemos más las fake news que la información confiable? El cerebro tiene la respuesta.


Los inventos, la proliferación de noticias para confundir o dañar a alguien han existido siempre, incluso cuando no contaban con los medios de comunicación de masas para replicarse, y se difundían con el boca a boca. Pero fue en las redes sociales, y rebautizados como fake news, donde encontraron el ambiente más propicio para nacer, crecer y multiplicarse. Y la pandemia por coronavirus​, con más gente asomada a esas redes y durante más tiempo, los ha potenciado muchísimo acelerando y ampliando su difusión. 

Pero, ¿por qué los creemos? ¿Cómo actúa nuestra mente para que seamos más o menos permeables a los datos falsos? ¿Por qué “nos tragamos” unos y a otros no les damos importancia?

“Estamos muy advertidos de que este fenómeno existe y de que aprovecha periodos de incertidumbre, de calamidad o de preocupación social para encontrar el hueco, para expandirse y ser más incontrolable y dañino; pero no por estar advertidos dejamos de picar”, afirma Rafael San Román, psicólogo de la plataforma Ifeel.

Beatriz Fagundo, doctora en neurociencia cognitiva, asegura que tiene mucho que ver con la forma de funcionar de nuestro cerebro y con una serie de sesgos cognitivos que alteran nuestro juicio, aunque también influyen cuestiones de personalidad o el estado emocional en que nos encontremos.

En este sentido, San Román subraya que en situaciones de tensión y preocupación como las actuales las personas somos más susceptibles, hay más cosas que nos resultan amenazantes, estamos a la expectativa y nos volvemos más reactivos y más hiper vigilantes, “y eso nos hace detectar lo que hay pero, si no estamos muy afinados, también lo que no hay, y se nos cuelan muchos falsos positivos, le damos credibilidad a ciertas noticias que no son reales porque sesgamos mucho nuestro procesamiento de la información”.

Con todo, en las mismas circunstancias unas personas pueden ver el truco y notar rápidamente que se trata de una burda invención o una mentira intencionada, y otros aceptarlo como verosímil y contribuir a su difusión. Y no siempre tiene que ver con que sean más o menos desconfiadas, más o menos críticas o más o menos inteligentes o formadas (aunque estos aspectos también influyen).

El sesgo de confirmación

Fagundo explica que el hecho de que unos se crean el invento y otros no tiene que ver con cómo funciona el cerebro y con nuestros patrones mentales, con lo que se conoce como el sesgo de confirmación. “Tenemos tendencia a dar por buenas las cosas que coinciden con lo que creemos, con nuestras ideas preconcebidas, de modo que si llega una información que va en la misma línea que tus esquemas mentales es más fácil que la integres”, sea verdad o no, comenta la neurocientífica.

A su vez, detalla que ello es así porque al cerebro le cuesta mucho –gasta mucha energía– crear un aprendizaje​, un patrón concreto de activación de neuronas, y una vez que lo logra lo guarda para poder recuperarlo. De esta forma, cuando recibe una información que va en línea de lo ya aprendido le cuesta menos, le es más fácil, y por eso tiene tendencia a creerse, a dar por bueno, aquello que encaja con lo que tiene aprendido, con lo que considera lógico y racional”.

Fagundo enfatiza que, igual que el cerebro absorbe como una esponja informaciones que coinciden con tu ideología (consecuencia de tu vida, tu historia, lo que te han enseñado, tus experiencias), ignorará la información contraria, la que no encaje con tus patrones, “porque genera disonancia cognitiva y eso provoca malestar, es decirle al cerebro que está equivocado, y eso cuesta mucho”.


Cuando una noticia falsa coincide más con nuestras creencias, somos muy proclives a asumirla como cierta por sobre la realidad.

De hecho, la única manera de luchar contra el sesgo de confirmación (y el resto de sesgos cognitivos) es ser consciente de su existencia y pararse a reflexionar de forma muy consciente, a pensar de forma racional cuánto de verdad hay o puede haber en lo que nos dicen, “pero eso no lo hacemos en el día a día ni en todo, lo reservamos solo para aquello que nos interesa mucho”, apunta la neuropsicóloga.

Claro que hay personas hipercríticas o extremadamente desconfiadas que tienden a ponerlo todo en tela de juicio y no se fían de nada ni de nadie aunque se sientan identificadas con ciertas ideas. “Hay gente muy rígida que necesita que una información reúna muchas características para darle crédito; igual que hay otras que porque son muy abiertas, muy flexibles o quizá muy incultas, pecan de ingenuidad” y es más fácil que sean víctimas de las fake news, apunta San Román.

La ilusión de conocimiento y control

Pero el sesgo de confirmación no es la única forma en que nuestro cerebro actúa para que nos creamos los inventos. También influye lo que en neurociencia denominan la ilusión de conocimiento y control. “Uno necesita tener la sensación de que su vida está controlada, que hace las cosas porque sabe que son así, y cuando hay situaciones que nos sobrepasan, donde tenemos mucha información pero muy ambigua, hemos de buscar estrategias para sentir que tenemos el control”, explica Fagundo.

Y continúa: “a eso se suma que todo el mundo piensa que sabe más de lo que realmente sabe, de modo que cuando en medio de la incertidumbre del coronavirus, por ejemplo, recibimos una información que pensamos que es privilegiada, somos proclives a creerla porque eso refuerza nuestra ilusión de conocimiento y nos hace pensar que tenemos el control sobre lo que está pasando”.


Según la neurociencia, necesitamos tener la sensación que la vida está controlada, y reforzar la ilusión de conocimiento sobre un tema para sentirnos a salvo.

El refuerzo social

Otro sesgo cognitivo que condiciona nuestra permeabilidad a las informaciones falsas es el del refuerzo social. No es sólo que el ser seres sociales nos impulse a creer una idea por el mero hecho de que esté muy extendida. Es también que si al compartir una idea o una noticia nuestros familiares, amigos o seguidores en redes sociales se muestran de acuerdo, eso nos hace sentir valorados y nos proporciona un refuerzo brutal.

“Nos provoca una dosis de dopamina, activa el mismo circuito cerebral que si practicáramos sexo o consumiéramos una droga, proporcionándonos placer”, detalla la especialista, y eso predispone a compartir informaciones y expandir inventos, los creamos o no. Y al final, si algo se repite y comparte mucho, más personas acabarán dándolo por cierto.

El efecto halo

A ello se suma el efecto halo, otra tendencia derivada de la forma en que funciona el cerebro que nos impulsa a hacer extensiva la buena impresión que tenemos de una persona en un aspecto concreto a otros ámbitos de su vida, aunque no tengan nada que ver. “Si el dato falso lo difunde una persona que es influyente, un deportista, un actor, un político, la tendencia del cerebro es pensar que, por el hecho de que ese individuo destaca en un ámbito, su opinión tiene un valor superior al que realmente tiene”, y eso confiere mayor credibilidad a las mentiras.

Porque, también fruto del sesgo de refuerzo social, si uno se aferra a hipótesis o tesis con las que el resto no está de acuerdo, se produce una sensación desagradable, de carencia y rechazo, y se activan los circuitos cerebrales de la ansiedad​.

Otros factores influyentes

Todos estos vericuetos cognitivos –muy especialmente el de confirmación– resultan determinantes para entender cómo actúa nuestra mente cuando nos llega un invento y por qué lo creemos o no. Pero Rafael San Román comenta que hay otros factores que también influyen. Por ejemplo, el nivel cultural. “La biblioteca interna de cada uno, la cantidad de conocimientos e información sobre el mundo y la vida que acumula, condicionan que el chisme cale o no; si uno sabe mucho de un tema es más difícil que le cuelen información falsa”, razona.

También condicionan ciertos rasgos de personalidad, como un narcisismo mal llevado. “Es el típico cuñadismo, el no tener bien afinado el nivel de conocimiento que uno tiene y pensar que su criterio siempre es el bueno; son personas convencidas de que tienen más información de la que en realidad manejan –lo que enlaza con el sesgo de ilusión de conocimiento y control– y eso les lleva a confundirse a la hora de filtrar la información, de modo que o no se creen nada o dan por "buenas" noticias que no lo son”, relata el psicólogo.


"La biblioteca interna de cada uno, la cantidad de conocimientos e información condicionan que el invento cale o no", dicen los especialistas.

Y más allá de cómo funcione nuestro cerebro, cuál sea nuestra personalidad o nuestro nivel cultural, hay un ingrediente fundamental para que nos creamos los inventos: su verosimilitud. Si es muy absurdo, por más sesgos cognitivos a que estemos sometidos, su recorrido será muy corto y pocas personas “picarán”. Si resulta muy real o tiene poca relevancia, tampoco tendrá mucha potencia. En cambio, si por forma y contenido resulta impactante y verosímil, aunque parezca contradictorio con la realidad que conocemos, es más fácil que le demos espacio. En especial, si además conferimos credibilidad a la fuente o persona que nos lo transmite.



lunes, 1 de junio de 2020

La mitad de los tuiteros que lanzan bulos sobre el coronavirus son bots
Además de promover teorías de la conspiración y tratamientos falsos, estas cuentas piden la reactivación de la economía en EE. UU. y el cese del confinamiento. También emplean estrategias para apuntar contra grupos de riesgo como los inmigrantes y las minorías y apoyan a usuarios reales a fomentar el odio.
por Karen Hao | traducido por Ana Milutinovic


Maddie Meyer / Getty

La directora del Centro para la Democracia Informada y la Ciberseguridad Social de la Universidad Carnegie Mellon (EE. UU.), Kathleen M. Carley, y su equipo llevan años analizando bots y campañas de influencia. Aseguran que durante los procesos electorales, desastres naturales y otros acontecimientos politizados, el nivel de participación de bots en las conversaciones sociales ronda entre el 10 % y el 20 %, aseguran.

Pero en un nuevo estudio, han descubierto que los bots pueden representar entre el 45 % y el 60 % de las cuentas de Twitter que hablan de coronavirus (COVID-19). Muchas de esas cuentas se crearon en febrero y desde entonces han difundido y amplificado información falsa y bulos, incluidos falsos consejos médicos, teorías de la conspiración sobre el origen del virus y esfuerzos para poner fin a las órdenes de quedarse en casa y reactivar Estados Unidos.

Estos bots siguen las bien conocidas estrategias de campañas coordinadas de influencia, y funcionan: desde el inicio de la crisis, los investigadores han observado una mayor polarización del debate en Twitter sobre este tema.

Hay varios factores que podrían explicar este aumento. La naturaleza global de la pandemia significa que hay un mayor número de partes interesadas en capitalizar la crisis para cumplir con sus agendas políticas. La desinformación también fluye de forma más coordinada, con un mayor número de empresas disponibles para ser contratadas con el objetivo de crear tales campañas de influencia.

Pero el volumen de cuentas no es lo único que preocupa a Carley. Sus patrones de comportamiento también se han vuelto más sofisticados. Los bots tienen conexiones más profundas con otras cuentas, lo que les ayuda a difundir sus mensajes ampliamente. También emplean más estrategias para apuntar contra grupos de riesgo como los inmigrantes y las minorías y ayudan a las cuentas reales que participan en los discursos de odio a formar grupos online.

Para realizar su análisis más reciente, los investigadores estudiaron más de 200 millones de tuits sobre el coronavirus desde enero. Utilizaron técnicas de análisis de redes y el aprendizaje automático para identificar qué cuentas estaban difundiendo desinformación y cuáles probablemente eran bots o cíborgs (cuentas administradas conjuntamente por bots y seres humanos).

El sistema busca 16 diferentes maniobras que las cuentas manipuladoras suelen realizar. Entre estas estrategias figuran las de "servir de puente" (bridging en inglés) entre dos grupos (conectar dos comunidades online), "respaldar" (backing en inglés) a un individuo (seguir una cuenta para aumentar el nivel de influencia percibida de una persona) y "bombardeo" (nuking en inglés) a un grupo (acciones que llevan a desmontar una comunidad online).

A través del análisis, los investigadores identificaron más de 100 tipos de información falsa relacionada con la COVID-19 y descubrieron que los bots no solo ganaban tracción y acumulaban seguidores, sino que representaban el 82 % de los 50 principales retuiteos más influyentes y el 62 % de los 1.000. La influencia de cada cuenta se calculó para reflejar el número de seguidores que alcanzó, así como el número de seguidores que lograron sus seguidores.

Los investigadores también han empezado a analizar Facebook, Reddit y YouTube para comprender cómo se propagan las noticias falsas entre estas plataformas. Su trabajo aún está en las primeras etapas, pero ya ha revelado algunos patrones inesperados. Por un lado, han encontrado que muchos bulos provienen de sitios web o blogs convencionales antes de ser recogidos y amplificados en las redes sociales. Los diferentes tipos de historias también tienen distintos modelos de procedencia. Las afirmaciones de que el virus es un arma biológica, por ejemplo, principalmente provienen de los llamados sitios de "noticias negras", páginas de noticias falsas diseñadas para difundir desinformación, que se suelen gestionar fuera de Estados Unidos. En cambio, la retórica de "reactivar América" ​​proviene principalmente de los blogs y páginas de Facebook administradas en Estados Unidos.

El estudio también revela que los usuarios responden a dicho contenido de maneras muy distintas en función de la plataforma. En Reddit, por ejemplo, los moderadores suelen desmentir y prohibir las noticias falsas. Cuando una campaña coordinada en torno a la reapertura de América apareció en Facebook, los usuarios de Reddit empezaron a debatir sobre ese fenómeno y a contrarrestar esos mensajes. "Decían: 'No crean nada de eso. No se puede confiar en Facebook'", afirma Carley.

Lamentablemente, no hay soluciones fáciles para este problema. Prohibir o eliminar cuentas no funciona, ya que se pueden crear muchas más por cada una que se elimine. Prohibir las cuentas que difunden información errónea tampoco resolverá nada. "Mucha desinformación ocurre a través de insinuaciones o declaraciones ilógicas, y son difíciles de descubrir", asegura.

Considera que los investigadores, las empresas y los gobiernos deben coordinarse mejor para elaborar políticas y prácticas efectivas para resolver este problema. Y añade: "Creo que necesitamos algún grupo de supervisión general. Porque ningún grupo es capaz de hacerlo por sí solo".



miércoles, 27 de mayo de 2020

Trump amenaza con "regular" o incluso "cerrar" redes sociales tras el cuestionamiento de dos de sus tuits
La declaración del líder estadounidense llega después de que Twitter calificara algunos de sus tuits como "engañosos".


Un cartel con el logotipo de Twitter en la fachada de la Bolsa de Nueva York, EE.UU., el 7 de noviembre de 2013. Lucas Jackson / Reuters

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha amenazado con "regular" o incluso "cerrar" las plataformas de redes sociales que "silencian las voces conservadoras", después de que Twitter marcara algunos de sus publicaciones con un aviso de verificación que indicaba que contenían desinformación.

En una serie de tuits publicados este miércoles, el mandatario acusó a las redes sociales —sin indicar nombres de plataformas en concreto— de parcialidad política, afirmando que "los republicanos sienten que las plataformas de redes sociales silencian totalmente las voces conservadoras".

"Las vamos a regular firmemente o las vamos a cerrar, antes que permitir que algo así suceda. Vimos lo que intentaron hacer, y fracasaron, en [las elecciones presidenciales de] 2016. No podemos permitir que vuelva a ocurrir una versión más sofisticada de eso", agregó Trump.

Además, el líder estadounidense reiteró su rechazo a la votación por correo, alegando que esta forma de votar posibilita hacer trampas. Trump ya tuiteó declaraciones similares este martes, en las que acusó a Twitter de inmiscuirse en la campaña electoral. Dichas publicaciones posteriormente fueron señaladas con un aviso de verificación.

"No podemos permitir que las papeletas por correo a gran escala se arraiguen en nuestro país", arremetió de nuevo este miércoles. "Sería dar libertad para todo tipo de engaños, falsificaciones y robos de papeletas", aseveró el jefe de Estado.

Verificación de hechos

La notificación de verificación de Twitter muestra un signo de exclamación azul bajo la publicación considerada dudosa e insta a los lectores a obtener más información al respecto.

Al hacer clic en la etiqueta se abre una nueva página de noticias sobre el tema, incluyendo información de los verificadores de hechos que desacreditan el reclamo. De este modo, la administración de Twitter vigila la información errónea o falsedades que se difunden a través de su plataforma. 

La medida de Twitter forma parte de su nueva política sobre información engañosa, lanzada este 11 de mayo para prevenir la difusión de datos falsos sobre la pandemia de covid-19.

Trump también publicó sus acusaciones contra la votación por correo en Facebook, el mayor rival tecnológico de Twitter. Facebook presentó un programa de verificación de información hace varios años pero, a diferencia de Twitter, afirmó que no planea etiquetar como "engañosa" o eliminar la publicación de Trump.

"Creemos que las personas deberían poder tener un debate sólido sobre el proceso electoral, por eso hemos diseñado nuestras políticas para centrarnos en las declaraciones falsas que interferirían en la votación", afirmó la vocera de la red social, Andy Stone, citada por The Washington Post.


Trump en guerra con Twitter: firmó un decreto que restringe a las redes sociales
El mandatario había advertido el miércoles que establecería nuevas regulaciones y llegó a amenazar con el cierre de ese tipo de compañías, luego de que Twitter verificara dos de sus tuits. 


"¡Este será un gran día para las redes sociales y la JUSTICIA!", tuiteó Trump. Imagen: AFP

En un nuevo round de su combate con Twitter, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un decreto que restringe la libertad de acción de las redes sociales. El mandatario ya había advertido el miércoles que establecería nuevas regulaciones y llegó a amenazar con el cierre de este tipo de empresas, luego de que Twitter aplicara la herramienta de verificación de datos a dos de sus tuits. El decreto presidencial deberá ser estudiado por la Comisión Federal de Comunicaciones y la Comisión Federal de Comercio para que estas evalúen si es válido imponer nuevas reglas a las empresas sin consultar previamente al Congreso.

"¡Este será un gran día para las redes sociales y la JUSTICIA!", tuiteó Trump por la mañana, anticipando la orden ejecutiva que será el punto de partida de una larga batalla legal. El inquilino de la Casa Blanca intentará modificar la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones (Communications Decency Act): esta norma ofrece inmunidad a Facebook, Twitter, YouTube o Google contra cualquier acción legal relacionada con el contenido publicado por terceros, y les da la libertad de intervenir en las plataformas como lo deseen. El decreto presidencial cambia el alcance de esta ley para permitirle a la Comisión Federal de Comunicaciones decidir sobre las políticas de moderación de contenido, y podría exponer a las empresas de tecnología a un aluvión de demandas judiciales.

En los instantes previos a la firma del decreto, el mandatario dijo a los periodistas presentes en el salón oval que la medida es para "defender la libertad de expresión de uno de los peligros más graves que ha enfrentado en la historia", a lo cual agregó: "Un pequeño puñado de monopolios de redes sociales controla una gran parte de todas las comunicaciones públicas y privadas en Estados Unidos. Han tenido un poder sin control para censurar, restringir, editar, dar forma, ocultar, alterar, prácticamente cualquier forma de comunicación entre ciudadanos privados y grandes audiencias públicas",

"Esta orden es un esfuerzo para intimidar a las empresas de tecnología del uso de herramientas que son indispensables para proteger la integridad del discurso público en línea", dijo a la versión local de The Guardian Jameel Jaffer, director ejecutivo del Knight First Enmienda Institute de la Universidad de Columbia. "Esta iniciativa proveniente de la Casa Blanca amenaza con hacer mucho más daño que bien a la causa de una regulación gubernamental responsable, constitucional y efectiva de las redes sociales", aseguró por su parte Phil Napoli, profesor de política pública en la Universidad de Duke.

Trump arremetió el miércoles contra Twitter después de que la compañía calificara de "engañosos" unos mensajes en los que el republicano acusaba de fraude a los gobernadores que estaban enviando boletas para votar por correo. Debajo de los tuits ahora aparece un enlace que conduce a una página de verificación, un método que la red social utiliza cuando considera que se publica algo sin fundamento. 

El presidente acusó a Twitter de "interferir en las elecciones presidenciales de 2020 y aseguró que como presidente no permitirá que eso suceda, aunque viene denunciado desde hace mucho tiempo lo que considera un sesgo ideológico y político por parte de los gigantes de Silicon Valley. "Los republicanos sienten que las plataformas de redes sociales censuran completamente las voces conservadoras", llegó a asegurar Trump en ese sentido.

"Seguiremos señalando información incorrecta o cuestionable sobre las elecciones a nivel mundial", afirmó por su parte y sin bajar la guardia el CEO de Twitter, Jack Dorsey. "Esto no nos convierte en 'árbitros de la verdad'. Nuestra intención es conectar los puntos de las declaraciones en conflicto y mostrar la información en disputa para que las personas puedan juzgar por sí mismas", agregó el joven empresario en su cuenta personal.

Incluso Mark Zuckerberg, el director ejecutivo de Facebook, quiso sumarse al conflicto terciando a favor del presidente. En una entrevista televisiva emitida por Fox, Zuckerberg fue crítico sobre la voluntad de Twitter de verificar los dichos de Trump en tiempo real. "Creo firmemente que Facebook no debería ser el juez de todo lo que la gente dice en línea", dijo Zuckerberg. "Las compañías privadas y especialmente estas compañías de plataformas no deberían estar en posición de hacerlo", aseguró el multimillonario de 36 años.

Facebook especialmente, aunque también otras redes sociales, fueron duramente criticadas debido a su participación en las presidenciales de 2016, por organizar campañas de propaganda diseñadas para fomentar los antagonismos ideológicos a favor de la candidatura de Trump y en contra de la demócrata Hillary Clinton. Posteriormente, Zuckerberg debió declarar ante el Congreso y buscó dar garantías de que la compañía estaba tomando medidas para limitar ese tipo de mensajes de odio, aunque al día de hoy su postura sigue siendo objeto de debate.

Con la firma de este decreto, Trump se arriesga a lastimar plataformas que fueron y siguen siendo fundamentales en su carrera política. Twitter es la red social más usada por el presidente: a través de ella se comunica directamente con sus simpatizantes sin pasar por el filtro tradicional de los medios, y allí acumula más de ochenta millones de seguidores. La cuestión se vuelve particularmente delicada en medio de un año electoral alterado por la pandemia del coronavirus, que plantea dudas sobre cómo se organizarán los comicios presidenciales del tres de noviembre, en los que Trump buscará la reelección a cualquier precio.



Brasil: Los principales medios dejan de cubrir a Bolsonaro en el Palacio de Alvorada
La poderosa Red Globo y Folha de San Pablo, el diario de mayor circulación nacional, anunciaron que no enviarán más periodistas a la residencia presidencial, donde sufren agresiones de los seguidores ultraderechistas de Bolsonaro. Otros medios locales y la prensa internacional evalúan tomar la misma decisión de Globo y Folha.




Los principales medios de prensa brasileños anunciaron que por falta de seguridad no cubrirán más al presidente Jair Bolsonaro en sus encuentros con seguidores en los que acostumbra a brindar declaraciones en el Palacio da Alvorada, la residencia oficial.

En una carta dirigida al ministro de Seguridad Institucional, la Red Globo, principal conglomerado de medios de Brasil, señaló que los profesionales que cubren el Palacio da Alvorada sufren "insultos y alaridos" por parte de "militantes" del presidente y no existen condiciones de "seguridad para el trabajo periodístico".

"Estas agresiones vienen creciendo" y, por esa razón, "nuestros reporteros que cubren el Palacio da Alvorada no comparecerán más en aquel local externo destinado a la prensa", señaló el comunicado. Para Globo, la decisión se tomó "con la responsabilidad que tenemos con nuestros colaboradores y porque no hay seguridad para nuestro trabajo".

A la decisión de Globo se sumó el diario Folha de San Pablo, el de mayor circulación nacional, que se adhirió de manera "temporal" y hasta que se den "las condiciones de seguridad", después de que su equipo de cobertura fuera llamado "basura" por simpatizantes ultraderechistas.

La agresión verbal ocurrió este lunes como consecuencia de la declaración en ese mismo lugar de Bolsonaro, quien dijo, dirigiéndose a los periodistas: "El día que ustedes tengan compromiso con la verdad vuelvo a hablar con ustedes".

Otros medios locales y la prensa internacional evalúan tomar la misma decisión de Globo y Folha.

Los insultos contra los periodistas se dan no solo en el Palacio da Alvorada, sino en lugares en los que se concentran cada semana centenares de simpatizantes del presidente, con aglomeraciones que contrarían las recomendaciones sanitarias en medio de la pandemia del coronavirus.



Fuente: pagina12.com.ar

martes, 26 de mayo de 2020

Argentina: Campaña anticuarentena, fake news y culto a la muerte
La militancia anticuarentena, que lidera el Grupo Clarín con sus diarios, radios y canales de televisión, seguido por La Nación, el Grupo América e Infobae, es tan irresponsable socialmente como mezquina en términos políticos e ignorante de la cuestión económica. Desprecian el destino sanitario de las personas mayores y de los grupos socioeconómicos vulnerables.
Por Alfredo Zaiat


Fosas masivas ante el colapso del sistema sanitario en Brasil, país gobernado por un Presidente anticuarentena. Imagen: EFE

Es tan potente el dispositivo mediático del poder económico que es necesarios hacer aclaraciones obvias. 

Quién puede estar contento o cómodo cuando se alteró en forma tan fuerte la rutina y los vínculos personales y familiares. 

Quién puede estar feliz si por la cuarentena y por precaución no se está viendo a los padres ni hay reuniones con amigos. 

Quién no está angustiado, ansioso y preocupado por la violenta alteración de la vida cotidiana.

Es tan evidente el hastío por esas restricciones que genera incomodidad tener que aclararlas para señalar que la campaña anticuarentena, que lidera el Grupo Clarín con sus diarios, radios y canales de televisión, seguido por La Nación, el Grupo América e Infobae, es tan irresponsable socialmente como mezquina en términos políticos e ignorante de la cuestión económica.

Todo es debatible en democracia pero no se transita el sendero de la racionalidad, en caso de ser bienintencionados, y de la honestidad intelectual, en muchos otros dedicados al entretenimiento periodístico, cuando se hace gala de la soberbia de la ignorancia al desafiar la evidencia científica y empírica. La controversia con la militancia social y periodística anticuarentena se parece a las discusiones delirantes con grupos terraplanistas y antivacunas.

Con fake news y apelando a la angustia personal por la cuarentena, lo que hacen es una provocación abierta a que una parte de la sociedad, atrapada por el cansancio, el miedo económico y la confusión, termine despreciando el destino sanitario de las personas mayores y de los grupos socioeconómicos vulnerables.

Trabajan para que la mayoría de la sociedad acepte que los adultos mayores y pobres se mueran por coronavirus. Esto es lo que ha sucedido en Suecia, Italia, España, que han dejado morir a las personas mayores contagiadas porque sus respectivos sistemas sanitarios han colapsado; o en Estados Unidos y en Brasil, donde el coronavirus se concentra en pobres e inmigrantes. 

Existen datos objetivos, irrefutables, que muestran cuál es el saldo sanitario de la opción anticuarentena. El saldo es un desastre humanitario, fosas comunes, cementerios desbordados y, además, derrumbe económico.

La sociedad argentina posee una larga y rica historia de movilizaciones y resistencias social y política que no soportaría cantidades de contagiados y muertes como se anotan diariamente en Brasil, Chile, Perú, Italia, España, Gran Bretaña o Estados Unidos.

El objetivo político de los militantes anticuarentena es erosionar entonces la elevada aceptación social y política que hoy tiene el gobierno de Alberto Fernández. La campaña la lideran grupos conservadores porque les irrita que CFK y el kirchnerismo tengan un papel destacado en la alianza de gobierno.

O sea, la obsesión patológica con CFK y, fundamentalmente, lo que ella representa en términos de disputa histórica por el tipo de proyecto de país, no respeta ni el riesgo de vidas por la pandemia global.

Si se analiza la historia argentina se descubre que los sectores reaccionarios no han respetado la vida, más bien son cultores de la muerte de los desvalidos, vulnerables y rebeldes: el combate a los gauchos, la matanza de comunidades indígenas en la Campaña del Desierto, la persecución y muerte de anarquistas y socialistas a principios del siglo pasado, el "Viva el cáncer" de Evita, el bombardeo a civiles en la Plaza de Mayo, los fusilamientos de José León Suárez, hasta la muerte y desaparición de miles de personas en la última dictadura militar.

¿Por qué sería diferente ahora con la pandemia del coronavirus?

Ahora bien, es evidente que la economía está sufriendo y mucho con la cuarentena. Pero no sólo sufre la economía argentina; la economía mundial ha colapsado. 

Cada uno de los países en crisis está viendo cómo encontrar una "nueva normalidad" en el funcionamiento de la economía. También se la está buscando en Argentina. Mientras, el Estado tiene que mejorar en rapidez y eficacia la inmensa red de contención previsional, social y económica (empresas y trabajadores) que se diseñó para la emergencia. 

Es una obviedad que la cuarentena tiene costos económicos, pero la apertura como la piden los anticuarentena también los tiene. La economía no se recuperaría si se terminara de un día al otro el aislamiento social preventivo y obligatorio en la región del AMBA. El aumento exponencial de contagios y el crecimiento geométrico de muertos siguientes paralizaría también a la economía.

Es necesario ir adaptando el funcionamiento del sistema económico a esta nueva realidad en los lugares de trabajo y en los medios de transporte.

Nadie se enamora de la cuarentena. Es una mentira más que se suma a la extensa lista de fake news del dispositivo mediático dominante. La estrategia argentina fue preparar el sistema de salud luego del desastre dejado por los gobiernos de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, para luego ir abriendo con prudencia en los lugares donde hay pocos o ningún caso y concentrando la atención en el Área Metropolitana porque es la zona de más riesgo.

Se sabe que la cuarentena no es la solución; es un paliativo. La solución es una vacuna o un tratamiento que baje radicalmente la mortalidad del coronavirus. Todavía no hay vacuna ni ese tipo de tratamiento médico.

Somos contemporáneos de un evento extraordinario, como es esta pandemia global. No es algo que se elige; es una crisis con la que se tiene que aprender a convivir, situación personal y emocional que no es fácil pero que exige reafirmar que el camino en sociedad no es el individual del sálvese quien pueda, sino el colectivo de cuidarse para cuidarnos y de ser solidario con el otro.



Fuente:  pagina12.com.ar