jueves, 20 de febrero de 2020

Un entrelazamiento a 50 km revive el sueño del internet 100% seguro
Un nuevo enfoque ha conseguido entrelazar dos partículas separadas por un cable de fibra óptima a 50 kilómetros de distancia. Este podría ser el enfoque que siente las bases del futuro internet cuántico y podría usarse dentro de poco para establecer redes entre distintas ciudades.
por Douglas Heaven | traducido por Ana Milutinovic


Pixabay

Albert Einstein no quería estudiar el extraño concepto del entrelazamiento cuántico y se burló de él definiéndolo como una "espeluznante acción a distancia". Pero 100 años más tarde, la pesadilla de Einstein podría ayudar a crear un internet más seguro, gracias a la técnica más fiable hasta la fecha para entrelazar varios nodos a lo largo de los cables de fibra óptica.

Con el entrelazamiento, un objeto puede entrar en superposición cuántica, bajo la que se presenta múltiples estados de forma simultánea, como el gato de Schrödinger que está vivo y muerto a la vez, y esa superposición se podría compartir con otro objeto. En teoría, estos objetos mantendrían esa conexión incluso estando separados, de modo que al medir uno se revelaría el estado del otro, sin importar lo lejos que esté.

Este fenómeno no interesa solo a los físicos cuánticos. El internet cuántico permitiría comunicar mensajes sensibles de forma ultrasegura. Una técnica para lograrlo consistiría en cifrar un par de claves digitales, una tecnología conocida como distribución de claves cuánticas (QKD, por sus siglas en inglés). Si dos personas tienen estas claves, pueden comunicarse sin temer a los espías, porque cualquier intento de espiar el contenido cambiaría el estado de las claves y se descubriría.

Pero la QKD requiere medir el estado de las claves cifradas de forma cuántica, y dado que esa medición puede verse afectada por las condiciones en los dispositivos de envío y recepción, habría que conocer sus condiciones físicas exactas. Eso puede resultar poco práctico, porque incluso pequeñas fluctuaciones físicas alterarían las mediciones.

Es por eso que se han usado las peculiaridades del entrelazamiento cuántico para sentar la base de un enfoque aún mejor. Bajo este enfoque, lograr el entrelazamiento sería mucho más difícil pero, a largo plazo, podría proporcionar un internet cuántico más útil que el que ofrecen las claves cuánticas. Al entrelazar nodos en una red, se establece una conexión entre las partículas entrelazadas que no depende de los dispositivos en sí y evita el requisito poco realista de conocer su estado exacto.

Al menos, en principio. En la práctica, el entrelazamiento también requiere unas condiciones ideales. Los sistemas cuánticos son sensibles a la más mínima perturbación: un cambio de temperatura o un ligero movimiento podrían destruirlo todo. Un innovador experimento en 2015 mostró que el entrelazamiento cuántico funcionaba a una distancia de 1,3 kilómetros. En los años posteriores, los investigadores han ido separando aún más las partículas entrelazadas enviándolas por la fibra óptica e incluso hasta un satélite y viceversa. Pero la fiabilidad de su entrelazamiento siempre ha sido muy baja.

En un artículo publicado recientemente en Nature, el investigador de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China en Hefei Pan Jian-Wei y sus colegas describen un experimento en el que demuestran el entrelazamiento a través de más de 50 kilómetros de fibra enrollada en un laboratorio y con menos errores de transmisión que en los intentos anteriores. "Se trata de una gran mejora", según Pan, a quien se conoce como el "padre de lo cuántico".

El truco consiste en encontrar formas eficientes de entrelazar dos partículas. El equipo utilizó un átomo, que permaneció en su lugar, y un fotón, que fue enviado por la fibra. Descubrieron que podían crear un par de nodos entrelazados de manera mucho más fiable de lo que habían conseguido los experimentos anteriores, incluido ese punto de referencia en kilómetros, superado en cinco órdenes de magnitud.

¿Por qué es tan importante este resultado? "Está genial, pero no tanto como parece", opina la investigadora de QuTech, un centro de investigación de computación cuántica e internet cuántico en Delft (Países Bajos), Stephanie Wehner. El equipo de Pan usó 50 kilómetros de fibra enrollada, lo que requiere un impresionante grado de control sobre todo el sistema. Pero demostrar el entrelazamiento entre dos nodos situados en el mismo sitio es mucho más fácil que cuando en realidad están a 50 kilómetros de distancia.

La distancia es un factor. El equipo de Pan también afirma que su propuesta es más fiable que los ejemplos anteriores y que, por lo tanto, establece una mejor base para el internet cuántico real. Habiendo demostrado su enfoque con fibra enrollada, consideran que podrían extenderla fácilmente para trabajar como en una línea recta. Los métodos desarrollados en este trabajo podrían usarse en un futuro próximo para construir redes cuánticas entre distintas ciudades, concluyen los investigadores.



sábado, 8 de febrero de 2020

El gran error de combatir los bots de noticias falsas con más IA
Facebook y Twitter están centrando sus esfuerzos contra la desinformación en sistemas automatizados de inteligencia artificial. Pero esta estrategia no basta por sí sola. Ha llegado la hora de que las redes sociales dediquen trabajo y conocimientos humanos a luchar contra la propaganda computacional
por Samuel Woolley | traducido por Ana Milutinovic





Este es un fragmento adaptado de ‘The Reality Game’ sobre cómo la próxima ola tecnológica acabará con la verdad. Se trata del último libro del profesor asistente en la Escuela de Comunicación Moody de la Universidad de Texas en Austin (EE. UU.) Samuel Woolley.

Al entrar en Twitter para ver alguna publicación popular, es común encontrar cuentas robóticas que la comentan o la recomiendan. Si se analizan un poco, se puede detectar que esas cuentas tuitean muchas veces, a menudo en un corto período de tiempo. A veces sus publicaciones venden basura o propagan virus digitales. También hay cuentas exclusivamente políticas, especialmente las de bots que responden con insultos incomprensibles a artículos de noticias o declaraciones oficiales.

Es fácil suponer que este fenómeno ha sido impulsado por la informática avanzada. De hecho, he hablado con muchas personas que creen que los algoritmos de aprendizaje automático impulsados por el aprendizaje automático o la inteligencia artificial (IA) han dado a los robots políticos la capacidad de aprender de su entorno e interactuar con las personas de manera sofisticada. 

Existe una creencia generalizada de que durante los acontecimientos en los que, según algunos investigadores, los bots políticos y la desinformación han jugado un papel clave (como el referéndum de Brexit, las elecciones Trump-Clinton de 2016 y la crisis de Crimea), las herramientas de IA permitieron que los ordenadores se hicieran pasar por humanos y ayudaran a manipular el debate público. 

Esa creencia ha sido alimentada por expertos y periodistas: se han publicado historias extremadamente provocadoras sobre el surgimiento de "máquinas de propaganda de IA usadas como armas", y otras que afirman que "la inteligencia artificial ha conquistado la democracia". Incluso mi propia investigación sobre cómo las redes sociales se utilizan para moldear la opinión pública, hackear la verdad y silenciar la protesta (algo que se conoce como "propaganda computacional") ha sido citada en algunos artículos que sugieren que nuestros señores robots ya están aquí. 

Sin embargo, lo cierto es que, hasta la fecha, los mecanismos tan complejos como la inteligencia artificial han tenido un papel muy pequeño en las campañas de propaganda informática. Todas las pruebas que he visto sobre Cambridge Analytica sugieren que la empresa nunca lanzó las herramientas de marketing "psicográficas" que afirmó poseer durante las elecciones estadounidenses de 2016. Aunque la empresa aseguró que estaba capacitada para dirigirse a personas concretas con mensajes específicos basados en los perfiles de personalidad derivados de su controvertida base de datos de Facebook. 

Cuando estaba en el Instituto de Internet de Oxford (Reino Unido), mis compañeros y yo analizamos si los bots de Twitter habían sido usados durante el debate sobre Brexit y cómo. Y descubrimos que, aunque se utilizaron muchos para difundir mensajes sobre la campaña Leave (a favor de la salida), la gran mayoría de las cuentas automatizadas eran muy básicas. Fueron creadas para alterar la conversación online, pero se limitaban a aumentar la cantidad de me gusta y los seguidores, para difundir enlaces y tendencias y luchar contra los troles. Dichos bots eran controlados por pequeños grupos de usuarios humanos que conocían la magia de los memes y de la viralidad, de sembrar conspiraciones online y verlas crecer. Los bots generaban tantos mensajes basura y hacían tanto ruido al adherirse a las etiquetas asociadas, que acabaron bloquean las conversaciones online. Los enlaces a artículos de noticias que mostraban a un político de una cierta manera se promocionaban a través de las cuentas falsas creadas para publicar y republicar la misma basura una y otra vez. Estas campañas fueron manejadas de forma muy clara: estos bots no fueron diseñados para manejar una conversación. Es decir, no usaban la IA. 

Ya no son tontos

No obstante, hay señales de que la propaganda computacional y la desinformación habilitadas por la IA se están empezando a usar. Los hackers y otros grupos ya han empezado a probar la efectividad de los robots de IA más peligrosos en las redes sociales. Un artículo de 2017 publicado en Gizmodo informó de que dos científicos de datos enseñaron a un sistema de inteligencia artificial a diseñar su propia campaña de phishing. El artículo detalla: "En las pruebas, el hacker artificial fue mucho mejor que sus maestros humanos, pues logró componer y distribuir más tuits de phishing que las personas, y con bastante mejor tasa de conversión."

Los robots políticos habilitados por aprendizaje automático no son los únicos que difunden contenidos problemáticos. Y las empresas de redes sociales tampoco son las únicas que crean usos o diseños problemáticos para sus plataformas. Los investigadores han descubierto que el aprendizaje automático puede contaminarse mediante ataques por envenenamiento. En estos casos, actores maliciosos influyen en los "datos de entrenamiento" para cambiar los resultados de un algoritmo dado, incluso antes de que la máquina opere públicamente. 

El investigador de la Universidad George Washington (EE. UU.) Kalev Leetaru sugiere que los primeros ataques impulsados por robots de IA tal vez no se dirijan a las redes sociales, sino que se dedicarán a realizar ataques distribuidos de denegación de servicio (DDoS, por sus siglas en inglés), que consisten determinados servidores web con tráfico hasta deshabilitarlos.

Estos esfuerzos no están orientados a ayudar a las organizaciones de noticias a examinar el montón de contenido y pistas que reciben cada día para ayudar a sus periodistas con pocos recursos insuficientes a hacer mejor su mejor. En lugar de eso, están ayudando a una empresa multimillonaria a mantener limpia su propia casa a ‘post hoc’.

Leetaru escribe: "Imaginemos por un momento que el control de una botnet reside en un sistema de aprendizaje profundo y que dicho algoritmo de IA tiene un control completo sobre cada botón y cada detalle de esa botnet. También le hemos dado acceso a la información en tiempo real del estado global de internet de los principales proveedores de ciberseguridad y control de todo el mundo para que, cada segundo, pueda observar cómo la víctima y el resto de internet responden al ataque. Quizás todo esto ocurra después de que el algoritmo haya pasado varias semanas monitorizando cada detalle de su objetivo para comprender la totalidad y el matiz de sus patrones y comportamientos de tráfico y buscar en sus capas externas de defensa".

Más allá de la defensa

En abril de 2018, Mark Zuckerberg compareció ante el Congreso de EE. UU. por su mala gestión de la información de los usuarios durante las elecciones estadounidenses de 2016. En su testimonio dividido en dos partes, el CEO de Facebook mencionó el término inteligencia artificial más de 30 veces, sugiriendo que la IA sería la solución al problema de la desinformación digital con programas que combatirían el gran volumen de la propaganda computacional. Predijo que en la próxima década, la IA sería el salvador de los problemas de escala masiva a los que Facebook y otras empresas se enfrentan cuando luchan contra la propagación global del contenido basura y la manipulación. 

Entonces, ¿hay alguna manera de usar IA o los bots automatizados para abordar la manipulación de la opinión pública online? ¿Podremos usar la IA para luchar contra la IA? 

El Observatorio de Redes Sociales de la Universidad de Indiana (EE. UU.) ha creado herramientas públicas que usan el aprendizaje automático para detectar bots mediante el análisis de 1.200 características para determinar si se trata de un humano o un bot.

En un comunicado de 2018, la directora de Producto de Facebook, Tessa Lyons, aseguró: "El aprendizaje automático nos ayuda a identificar las publicaciones desacreditadas duplicadas. Por ejemplo, un verificador de hechos en Francia desmintió la afirmación de que era posible salvar a una persona que sufre un derrame cerebral pinchándole el dedo con una aguja y extrayéndole sangre. Nos permitió identificar más de 20 dominios y más de 1.400 enlaces que difundían esa misma afirmación". 

En esos casos, las empresas de redes sociales pueden aprovechar el aprendizaje automático para recoger e incluso verificar hechos en todo el mundo y usar sus correcciones basadas en pruebas para marcar el contenido falso.

Sin embargo, existe un gran debate en la comunidad académica sobre si la identificación pasiva de información potencialmente falsa resulta realmente efectiva para los usuarios. Algunos investigadores sugieren que los esfuerzos de verificación de hechos tanto online como offline actuales no son demasiado eficaces. A principios de 2019, el sitio web de verificación de hechos Snopes, que se había asociado con Facebook en sus esfuerzos de corrección, rompió dicha asociación. En una entrevista con el Instituto Poynter, el vicepresidente de Operaciones de Snopes, Vinny Green, explicó: "No parece que nos estemos esforzando por lograr que la verificación de hechos de terceros resulte más práctica para los editores, más bien parece que nos esforzamos para que todo sea más fácil para Facebook". 

Las organizaciones como Facebook siguen confiando en agentes pequeños, y generalmente sin ánimo de lucro, para examinar el contenido. Pero estos agentes suelen recibir los artículos o vídeos potencialmente falsos sin información de contexto que indique cómo o por qué se identificaron como problemáticos en primer lugar.

Queda claro que estos esfuerzos no están orientados a ayudar a las organizaciones de noticias a examinar el montón de contenido y pistas que reciben cada día para ayudar a sus periodistas con pocos recursos insuficientes a hacer mejor su mejor. En lugar de eso, están ayudando a una empresa multimillonaria a mantener limpia su propia casa a post hoc. Es hora de que Facebook se responsabilice internamente de la verificación de datos, en vez de delegar la tarea en otros grupos. Facebook y otras compañías de redes sociales también deben dejar de depender de las verificaciones de hechos a posteriori, es decir, después de que un artículo falso se haya vuelto viral. Estas compañías deben desarrollar algún tipo de sistema de alerta temprana para la propaganda computacional.

Facebook, Google y otras compañías similares emplean a personas para encontrar y eliminar contenidos violentos o con información sobre grupos terroristas. Sin embargo, son mucho menos entusiastas en sus esfuerzos por deshacerse de la desinformación. La gran cantidad de diferentes contextos en los que la información falsa fluye online, en todas partes, desde las elecciones en India hasta un importante acontecimiento deportivo en Sudáfrica, hace que a la IA le cueste mucho operar por su cuenta, sin conocimientos humanos. En los próximos meses y años hará falta emplear a hordas de personas en todo el mundo para examinar las cantidades masivas de contenido de manera efectiva en las innumerables circunstancias que surgirán.

Simplemente no hay una solución fácil al problema de la propaganda computacional en las redes sociales. Pero, son las empresas quienes tienen la responsabilidad encontrar una manera de solucionarlo. Hasta ahora, parece que Facebook está mucho más centrado en sus relaciones públicas que en regular el flujo de propaganda computacional o contenido gráfico. Según The Verge, la compañía dedica más tiempo a celebrar públicamente sus esfuerzos para deshacerse de contenidos violentos o insultantes que a revisar sistemáticamente sus procesos de moderación. 

Más allá de la verificación

Será una combinación de trabajo humano e inteligencia artificial la que finalmente logrará tener éxito en la lucha contra la propaganda computacional, pero no está claro cómo sucederá exactamente. La verificación de datos impulsada por la IA es solo una ruta hacia adelante. El aprendizaje automático y el aprendizaje profundo, junto con trabajadores humanos, pueden combatir la propaganda computacional, la desinformación y el acoso político de varias formas distintas.

Jigsaw, la incubadora de tecnología basada en Google, donde trabajé durante un año como investigador, diseñó y creó una herramienta de IA llamada Perspective para combatir el troleo y los discursos de odio en internet. Esta herramienta (en la que no trabajé) es una API que permite a los desarrolladores detectar el lenguaje tóxico automáticamente. 

Su enfoque resulta algo controvertida porque no solo corre el riesgo de dar falsos positivos, sino que también modera el discurso. Según The Wired, esta herramienta se entrenó con aprendizaje automático, pero cualquier herramienta de este tipo también se entrena con aportes de los trabajadores, quienes tienen sus propios prejuicios. Así que, ¿podría una herramienta creada para detectar el lenguaje racista y de odio fallar debido a un entrenamiento defectuoso?

En 2016, Facebook lanzó Deeptext, una herramienta de inteligencia artificial similar a Perspective de Google. La compañía dice que ayudó a eliminar más de 60.000 publicaciones de odio cada semana. Sin embargo, Facebook admitió que la herramienta aún dependía de un gran grupo de moderadores humanos para deshacerse del contenido dañino. Mientras tanto, Twitter finalmente hizo algo al respecto a finales de 2017. Pero a pesar de haber empezado a frenar el contenido problemático y eliminar muchas cuentas de bots políticas, Twitter no ha dado explicaciones claras de cómo está detectando y eliminando esas cuentas. Mis colaboradores y yo seguimos encontrando redes masivas de bots en Twitter casi todos los meses.

Más allá del horizonte

No es sorprendente que un tecnólogo como Zuckerberg proponga una solución tecnológica, pero la IA por sí sola no es perfecta. El miope enfoque de los líderes tecnológicos en las soluciones informáticas refleja la misma ingenuidad y arrogancia que provocaron que Facebook y otras compañías dejaran vulnerables a sus usuarios.

Todavía no hay ejércitos de robots inteligentes que trabajen para manipular la opinión pública durante unas elecciones. ¿Los habrá en el futuro? Quizás. Pero es importante tener en cuenta que incluso los ejércitos de robots políticos más inteligentes no funcionan por sí solos: requerirán supervisión humana para manipular y engañar.

No se trata de una versión digital de Terminator. Las grandes mentes de la informática y de la inteligencia artificial, incluido el ganador del Premio Turing, Ed Feigenbaum y el "padrino del aprendizaje profundo", Geoffrey Hinton, se han mostrado enérgicamente en contra de los temores de que "la singularidad", la era imparable de las máquinas inteligentes, está a punto de llegar. En una encuesta de los miembros de la Asociación Americana de Inteligencia Artificial, más del 90 % dijo que la superinteligencia está "más allá del horizonte previsible". La mayoría también coincidió en que cuando los ordenadores superinteligentes finalmente llegan (si es que lo hacen), no serán una amenaza para la humanidad.

Los investigadores de la Universidad de Stanford (EE. UU.) especializados en rastrear el estado de IA sugieren que, en la actualidad, nuestros "señores ordenadores todavía no pueden tener el sentido común ni la inteligencia general de siquiera un niño de cinco años". ¿Cómo podrían estas herramientas derrocar el dominio humano o, por ejemplo, resolver los problemas sociales tan humanos como la polarización política y la falta de pensamiento crítico? The Wall Street Journal lo expresó en pocas palabras en 2017: "Sin humanos, la inteligencia artificial sigue siendo bastante estúpida". 

Grady Booch es uno de los mejores expertos en sistemas de inteligencia artificial, y también es escéptico acerca del surgimiento de máquinas maliciosas súper inteligentes, pero por una razón diferente. En una conferencia de TED de 2016, aseguró que "preocuparse ahora por el surgimiento de una superinteligencia resulta, en muchos sentidos, una distracción peligrosa porque el desarrollo de la informática en sí nos trae una serie de problemas humanos y sociales que deberíamos atender". 

Para Booch, lo más importante es que los sistemas actuales de IA pueden hacer todo tipo de cosas asombrosas, desde conversar con humanos en lenguaje natural hasta reconocer objetos. Pero todas esas capacidades han sido definidas por humanos y codificadas bajo valores humanos. No están programados, solo se les enseña cómo deben comportarse. 

El experto detalla: "En términos científicos, esto es lo que denominamos como verdad fundamental, y aquí está lo importante: al crear estas máquinas, les estamos enseñando el sentido de nuestros valores. Con ese fin, confío en la inteligencia artificial igual, si no más, que en un humano bien entrenado".

Me gustaría llevar la idea de Booch aún más lejos. Para abordar el problema de la propaganda computacional, debemos centrarnos en las personas que manejan dichas herramientas. 

Sí, la tecnología en constante evolución puede automatizar la desinformación y el troleo. Puede permitir que los perpetradores operen de forma anónima y sin temor a ser descubiertos. Pero, al final, este conjunto de herramientas como modo de comunicación política se centra en lograr el objetivo humano de control. La propaganda es una invención humana, y es tan antigua como la sociedad. Como me dijo una vez un experto en robótica, no debemos temer a las máquinas que son tan inteligentes como los humanos, debemos temer a los seres humanos que no son tan inteligentes a la hora de crear sus máquinas.



lunes, 3 de febrero de 2020

Internet: el 60% de los hogares mendocinos no tiene acceso
Mientras que el promedio de penetración en la Argentina alcanza al 56,1% de los hogares y es el segundo más alto de la región, la Provincia está en los niveles más bajos con el 40, 74%.
Por Laura Guevara




Según los datos difundidos por el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), en el tercer trimestre de 2019 la penetración de internet fija en la Argentina alcanzó al 56,1% de los hogares, el segundo más alto de la región, después de Uruguay, que alcanza al 65,8% de sus viviendas. En Mendoza, la situación es diferente ya que el acceso sólo llega al 40,70%.






En la misma línea, un informe publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) sobre el acceso a internet en el país durante el tercer trimestre de 2019 estableció que se registraron 7.512.968 accesos fijos. Esto significó 0,8% de aumento respecto al mismo trimestre de 2018.

En cuanto a los acceso a internet móviles, en el trimestre bajo análisis, se contabilizaron 31.910.438 accesos, lo que implicó un incremento de 1,8% respecto al mismo trimestre del año anterior.

Con respecto a los números locales, Mendoza es una de las provincias con reducciones más importantes en cantidad de accesos fijos con (-9%) después de Catamarca (-11,5%) y Tierra del Fuego (-9,3%).

Según el Indec, la pronvincia cuenta con 105.535 accesos fijo y 1.253.472 accesos a internet móviles. En esta última categoría, Mendoza también sufrió una reducción de -0,8%.

Ulpiano Suarez, ex subsecretario de Modernización y actual intendente de Ciudad, señaló que Mendoza está "en la cola del ranking de las provincias" debido a la falta de un plan integral que simplifique trámites, brinde seguridad jurídica y, por último, unifique criterios para cobrar las tasas municipales.

En este sentido, el funcionario detalló que un alto porcentaje de antenas no tiene terminado el trámite de habilitación - del cual interviene Provincia y Municipio - debido a "gran parte a lo engorroso, otra porque hay municipios que cobran una locura de tasas y también por la picardía de las empresas".

Según indicó, durante su gestión en la Subsecretaría de Modernización, hubo avances en la materia pero "no alcanzó". De hecho, en octubre pasado se realizó un encuentro "Despliegue de Red en Mendoza" del cual participaron empresas privadas y representantes de cada municipio y tenía como objetivo "avanzar en un plan integral que mejore la calidad de conexión".

"Es imposible hablar de economía del conocimiento sin conectividad", expresó Suarez y aseguró que la nueva gestión deberá trabajar en este tema como prioridad.

La velocidad de internet, una de las más bajas del país

Mendoza tiene de velocidad de promedio de conexión fija a internet 6,11 megabits por segundo (MBps). La provincia continúa siendo una de las más lentas del país, según el informe de la ENACOM del último trimestre de 2019.

El año pasado, la provincia tenía un promedio de 6 Mbps. Por lo tanto se observa un leve incremento de 0,11 mbps en el último año.

Capital Federal y Buenos Aires son las dos localidades con mejor conexión del país con un promedio de 38,71 MBps y 25,68 MBps respectivamente.

Mónica Nofal, directora de Defensa al Consumidor, detalló que en el último año "han dismuinuido considerablemente" las denuncias a los proveedores de internet. De igual manera, la funcionaria recordó a los usuarios que pueden realizar la denuncia vía teléfónica al 148 opción 3.



Fuente:  elsol.com.ar

lunes, 27 de enero de 2020

Por qué la gente deja Facebook (y qué nos dice esto sobre el futuro de las redes sociales)
por Mark Whitehead


Aunque son una minoria los que dejan Facebook, es interesante entender las razones que los alejan de esta red social.

El número de usuarios activos de Facebook alcanzó un máximo histórico de 2.450 mil millones. Para poner esto en contexto, aproximadamente el 32% de la población mundial usa ahora esta red social y la tendencia a participar en esta plataforma sigue en aumento.

Con excepción de Google, nunca ha habido una compañía que haya tenido tanta gente usando sus servicios.

En este contexto, puede parecer extraño hablar de aquellos que eligen abandonar Facebook.

Pero aquellos que abandonan la plataforma representan una contracorriente pequeña, pero de ninguna manera insignificante.

Y muchas personas, tal vez tratando de encontrar tiempo en medio de sus vidas ajetreadas, eligen abandonar las redes sociales como un propósito de año nuevo.

En 2018, una encuesta en Estados Unidos reveló que el 9% de los encuestados había eliminado recientemente su cuenta de Facebook, mientras que otro 35% informó que usaba menos la plataforma.

A pesar de su éxito económico y su popularidad, parece que está sucediendo algo en el corazón de Facebook.

Sobre la base de mi trabajo anterior acerca de la influencia del comportamiento, he estado tratando de obtener más información sobre estos "eliminadores de Facebook", para entender mejor sus motivaciones y las implicancias de elegir abandonar la red social más poderosa del mundo.

La motivación

En conversaciones que tuve con aquellos que se fueron de Facebook, se hizo evidente que los motivos por los que abandonaron la plataforma son variados y complejos.

Supuse que eventos como las filtraciones de Snowden, el escándalo de Cambridge Analytica y las revelaciones sobre la reunión secreta de Mark Zuckerberg con el presidente de EE.UU., Donald Trump, fueron las motivaciones clave para eliminar las cuentas de Facebook.


Cuanto más grande son las redes, menos efectivas son.

Pero las personas que dejan la plataforma con las que he hablado rara vez plantean escándalos políticos o preocupaciones sobre la privacidad de sus datos como sus principales motivaciones para abandonar la red.

De hecho, cuando nuestra conversación gira en torno al escándalo de Cambridge Analytica, muchos sugieren que esto solo confirmó lo que siempre habían asumido acerca de cómo se explotaban sus datos personales (al menos una persona nunca había oído hablar de Cambridge Analytica).

Muchos de los que eliminan Facebook hablan de razones ampliamente reconocidas para abandonar la plataforma: preocupaciones por cómo se amplifican sus opiniones, evitar la pérdida de tiempo y la dilación, y los efectos psicológicos negativos de la perpetua comparación social.

Pero otras explicaciones parecen relacionarse más con la manera en la que se está transformando Facebook y con cómo esta tecnología en evolución se mezcla con las experiencias personales.

Si bien a muchas personas les resulta difícil articular precisamente por qué se unieron a Facebook, está claro que, para muchos, la plataforma ha comenzado a desempeñar un papel muy diferente en sus vidas.

La noción de "compartir en exceso" se discute como un aspecto de Facebook, dado que muchos usuarios encuentran su muro repleto de información que consideran demasiado personal e irrelevante.
Inocencia digital

Aquellos que se unieron a Facebook a una edad temprana tienden a pensar que sus redes sociales son demasiado grandes.

El tamaño de una red social parece ser un factor significativo en cuán útil y confiable la gente la encuentra.


Quienes se sumaron a la red de más jóvenes, pueden haber publicado material sobre sí mismos que hoy no publicarían.

Sabemos que los grupos sociales de más de 150 integrantes tienden a ser demasiado grandes (esto es lo que se conoce como el número de Dunbar, llamado así por el antropólogo Robin Dunbar).

Pareciera ser que, en el contexto de Facebook, aquellos con redes que consisten en varios miles de personas encuentran cada vez más difícil confiar en ella (incluso si aplican configuraciones de privacidad rigurosas).

Otro problema para los inocentes digitales es el tiempo que han estado archivando sus vidas en Facebook.

Sus archivos de Facebook a menudo se remontan a una época en que eran menos selectivos sobre lo que publicaban sobre sí mismos. Este descuido en el material compartido es visto ahora como una amenaza para la imagen social que desean proyectar en la edad adulta.

Un tema recurrente es el compromiso social de estar en Facebook. Si bien Facebook le permite a la gente mantenerse conectada con sus amigos, familiares y comunidades, también se cree que genera una nueva forma de trabajo doméstico digital.

Una de las razones del éxito de las redes sociales es, por supuesto, su capacidad de aprovechar nuestro instinto social para compartir e intercambiar conocimientos.

Pero a medida que los círculos sociales crecen dentro Facebook, parece que los costos de la obligación mutua (les gustó mi publicación, así que mejor yo le pongo un me gustó a la suya) comienzan a superar los beneficios de estar conectados.

Aquí es donde las formas digitales de obligación mutua son diferentes a las reales: en el mundo real nos damos la mano y nos decimos cosas buenas en el momento del encuentro.

Pero en el mundo digital, las obligaciones sociales pueden acumularse rápidamente a niveles insostenibles.
Implicaciones

Aunque Facebook aún puede seguir creciendo, aquellos que abandonan la plataforma revelan tendencias interesantes que sugieren cómo se desarrollarán las futuras relaciones con la tecnología inteligente y las redes sociales.

Estamos en una era de oportunidades sin precedentes para la conexión y la participación social.

Quienes abandonan Facebook se encuentran en un extremo de un espectro en el que todos habitamos mientras intentamos resolver cuestiones de identidad digital, responsabilidad y costumbres colectivas.

Dejar las redes sociales es una de las varias opciones que podemos elegir al intentar navegar en este nuevo mundo.


Para algunos, participar en la red social se vuelve una tarea más que se suma a muchas otras.

Pero la eliminación de Facebook no es solo un proceso en el que participan personas que redefinen su identidad digital. La eliminación también es una respuesta a un conjunto de tensiones emergentes entre una tecnología en evolución y la vida social.

A medida que cambia el modelo económico de Facebook (tanto en escala, como en intensidad y en sus ganancias) es probable que encuentre barreras claras a su utilidad social y conveniencia.

Aquí es, por supuesto, donde empezamos a ver un choque de valores dentro del mismo Facebook, a medida que busca conciliar su deseo declarado de conectar el mundo, con su modo de operación altamente monetizado.

El reducido número de personas que eliminan Facebook no va a cambiar su modelo económico en el corto plazo.

Pero, en el futuro, puede que la compañía vea cuáles son los límites de la participación en las plataformas de redes sociales.

Mark Whitehead es profesor de geografía humana de la Universidad de Aberytwyth, en Reino Unido.



sábado, 25 de enero de 2020

Las razones de la ONU para pedir que se investigue el hackeo a Bezos
Tras leer el informe encargado por el CEO de Amazon, los relatores de Naciones Unidas urgen que se tomen medidas y afirman que el ataque sería un movimiento de la familia real saudí para intentar controlar la información contraria a su régimen en 'The Washington Post', del que Bezos también es dueño
por Patrick Howell O'neill | traducido por Ana Milutinovic


Getty


Los expertos en derechos humanos de las Naciones Unidas dicen que Estados Unidos debería investigar los informes de que el teléfono de Jeff Bezos fue pirateado poco después de recibir un video de la cuenta de WhatsApp perteneciente al Príncipe Heredero Mohammed bin Salman de Arabia Saudita.

Bezos, quien es el fundador y director ejecutivo de Amazon, también es dueño del Washington Post. El columnista del periódico Jamal Khashoggi, un crítico frecuente del régimen saudí, fue asesinado en 2018 por agentes sauditas. En el momento en que se produjo el presunto hack en 2019, se decía que el Príncipe Mohammed estaba investigando ese asesinato.

Refiriéndose al análisis forense que afirmaba "confianza media a alta" de que Bezos fue pirateado como resultado del mensaje de WhatsApp de bin Salman, los expertos de la ONU señalaron un largo historial de vigilancia dirigida por la familia real saudita y Bin Salman en particular. La noticia fue reportada por primera vez por The Guardian.

"La información que hemos recibido sugiere la posible participación del príncipe heredero en la vigilancia del Sr. Bezos, en un esfuerzo por influir, si no en silencio, en los informes del Washington Post sobre Arabia Saudita", dijo Agnes Callamard, relatora especial de la ONU sobre ejecuciones sumarias. y ejecuciones extrajudiciales, y David Kaye, relator especial de la ONU sobre libertad de expresión.

"La presunta piratería del teléfono del Sr. Bezos, y de otros, exige una investigación inmediata por parte de los Estados Unidos y otras autoridades relevantes, incluida la investigación de la participación continua, multianual, directa y personal del Príncipe Heredero en los esfuerzos para atacar a los opositores percibidos, "Callamard y Kaye dijeron en un comunicado publicado el miércoles por la mañana.

El 4 de abril de 2018, Bezos asistió a una cena con el príncipe heredero donde los dos intercambiaron números, según el cronograma de eventos establecido por los expertos de la ONU. El 1 de mayo, la cuenta de WhatsApp del príncipe le envió a Bezos un archivo de video.

"Más tarde se estableció, con certeza razonable, que el descargador del video infecta el teléfono del Sr. Bezos con código malicioso", dijeron los expertos de la ONU. Un mes después de ese evento, muchos otros disidentes sauditas, trabajadores de derechos humanos y personas relacionadas con Khashoggi fueron hackeados sus teléfonos. La ONU vinculó varios de estos ataques con NSO Group, un destacado desarrollador de software espía israelí.

Un portavoz del Grupo NSO dijo "inequívocamente" que "nuestra tecnología no se utilizó en este caso", y agregó: "Sabemos esto debido a cómo funciona nuestro software, y nuestra tecnología no se puede utilizar en los números de teléfono de los Estados Unidos".

El 2 de octubre de 2018, Khashoggi fue asesinado en la embajada saudí en Estambul después de escribir columnas en el Washington Post que criticaban a la familia real saudí. Lo que siguió fue una campaña en línea pública y considerable en Twitter saudita que pedía un boicot a Amazon. En privado, dicen los expertos de la ONU, la cuenta de WhatsApp del príncipe heredero envió una foto a Bezos que se parecía a la mujer con la que el fundador de Amazon estaba teniendo una aventura. Esto fue meses antes de que el público supiera sobre el asunto de Bezos.

"Durante el mismo período, el Sr. Bezos fue ampliamente blanco en las redes sociales sauditas como un supuesto adversario del Reino", dijo la declaración de la ONU. "Esto fue parte de una campaña masiva y clandestina en línea contra Bezos y Amazon, aparentemente dirigida a él principalmente como el dueño de The Washington Post".

Dos meses después, el National Enquirer informó que Bezos estaba teniendo una aventura. Bezos respondió afirmando que investigaría cómo el Enquirer obtuvo sus mensajes de texto personales que publicaron como parte del informe.

"Ciertas personas poderosas que experimentan la cobertura de noticias del Washington Post concluirán erróneamente que soy su enemigo", escribió Bezos.

La naturaleza exacta del archivo de video enviado por el príncipe heredero a Bezos sigue sin estar clara, pero inmediatamente después, se informó, "comenzó la exfiltración masiva y sin precedentes de datos desde el teléfono". Sin embargo, el análisis forense encontró sin código malicioso

Algunos de los detalles más cruciales del presunto hack siguen siendo terriblemente confusos, incluido el malware específico utilizado. El informe, realizado por FTI Consulting a pedido de Bezos, carece de evidencia concluyente; ni dice con certeza qué tipo de spyware se utilizó. Sin embargo, la investigación fue manejada por Anthony Ferrante, quien anteriormente era jefe de personal de la División Cibernética del FBI y miembro del Consejo de Seguridad Nacional.

El análisis dijo que la "explicación más probable" era el uso de malware por parte de NSO Group o la empresa italiana de software espía Hacking Team, ahora conocido como Memento Labs.

Los informes de noticias israelíes dijeron que el gobierno saudí había adquirido previamente el malware de NSO Group, conocido como Pegasus, por $ 55 millones.

Negando la participación, un portavoz del Grupo NSO dijo: "Cualquier sugerencia de que NSO esté involucrada es difamatoria, y la compañía buscará asesoría legal para abordar esto".

La embajada de Arabia Saudita negó públicamente los informes en Twitter, calificando las acusaciones como "absurdas" y haciéndose eco del llamado a una investigación. El año pasado, el consultor de seguridad de Bezos acusó públicamente al gobierno saudí de hackear el teléfono del multimillonario.

Después de recibir el informe forense de FTI Consulting el año pasado, Bezos acudió a los expertos de la ONU. El resultado es este llamado público a una investigación.

"Las acusaciones también se ven reforzadas por otra evidencia de ataques sauditas contra disidentes y opositores percibidos", dijeron los expertos de la ONU en un comunicado. Señalaron los recientes cargos penales en los Estados Unidos contra un ciudadano saudí acusado de espiar las cuentas de Twitter de críticos del gobierno saudí.



miércoles, 8 de enero de 2020

Brasil: Bolsonaro calificó a los periodistas como una "especie en extinción"




En un nuevo ataque directo a la prensa, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, tildó a los periodistas de "especie en extinción" y afirmó que leer diarios "envenena". "Ustedes son una especie en extinción. Creo que voy a poner a los periodistas de Brasil bajo cuidados del IBAMA (Instituto Brasileño de Medio Ambiente)", ironizó el mandatario de ultraderecha en su tradicional encuentro con los medios en la entrada de la residencia oficial.

"Quien no lee el periódico no está informado y quien lee está desinformado. Tienen que cambiar eso", insistió. "Leer el periódico envenena. Ya viene envenenado", agregó. El presidente arremetió en particular contra un reportaje del portal de noticias UOL que sostenía que Bolsonaro utilizó fondos públicos para su última reelección como diputado en 2014. En aquella ocasión, el presidente calificó el informe de "imbecilidad".

En octubre de 2019, Bolsonaro anunció que había cancelado la suscripción del Folha de São Paulo, el segundo mayor diario de Brasil. La medida fue anunciada pocos días después de que el presidente estadounidense Donald Trump cancelara la suscripción de los diarios The New York Times y The Washington Post, calificándolos de medios falsos. 

En uno de los últimos encuentros con los medios en la residencia oficial en diciembre, Bolsonaro le dijo a un periodista que tenía "una cara de homosexual terrible", cuando éste le pedía un comentario sobre la investigación a su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, sospechoso de corrupción. El presidente se tomó un día para admitir que había cometido un error, y pidió disculpas.



Fuente:  pagina12.com.ar

martes, 7 de enero de 2020

Por qué las 'Big Tech' seguirán amenazando la democracia en 2020
Tras las elecciones de 2016 en EE. UU., quedó claro que Facebook, Google y Twitter se habían convertido en vehículos de manipulación informativa. Desde entonces, sus medidas para luchar contra el problema han sido dispares e insuficientes.
por Angela Chen | traducido por Ana Milutinovic


AP / Jose Luis Magana


La inesperada victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EE. UU. en noviembre de 2016 se convirtió en un punto de inflexión no solo en la política, sino también en el mundo de la tecnología. La narrativa sobre su papel en la sociedad empezó a cambiar rápidamente, y los gigantes tecnológicos (las Big Tech) fueron acusadas de erosionar la democracia. Ahora, Estados Unidos se acerca a otras elecciones presidenciales, pero tres años después de las anteriores, es difícil ver los avances.

Es cierto que los problemas en sí mismos ahora están más claros. Ya sabemos que la Agencia de Investigación de Internet de Rusia utilizó un ejército de troles para tratar de influir en las elecciones de EE. UU. (un comité de inteligencia del Senado de EE. UU. concluyó lo mismo). Facebook y Twitter están tomando medidas enérgicas contra las cuentas de propaganda. Y Facebook ha anunciado planes concretos para combatir la desinformación electoral

Pero aún queda mucho por resolver. Sabemos que Rusia usó esos bots, pero no sabemos hasta qué punto su actividad influyó en la decisión final de los votantes (de hecho, algunos estudios sugieren que, a pesar de todos los temores de noticias falsas, la persuasión mediante la tecnología podría no ser tan efectiva). La desinformación parece estar aumentando en todo el mundo. El proveedor de seguridad CloudFlare dejó de proporcionar sus servicios a 8chan, un famoso foro online para extremistas violentos, tras su vinculación con tiroteos, pero ahora el sitio ha vuelto como 8kun

Nadie esperaba que estas grandes y espinosas cuestiones de libertad de expresión y gobernanza se resolvieran rápidamente. Pero a pesar de todo lo que ha sucedido desde 2016, nadie empezó a tomar medidas reales hasta el año pasado, y muchas de ellas parecen haberse lanzado sin demasiada meditación previa.

Donde más se nota es en la actual lucha por la publicidad política. Las plataformas tecnológicas pueden parecerse entre sí en cuanto a la lentitud con la que han reaccionado, pero su forma de abordar este problema es totalmente diferente. Facebook se niega a emitir juicios sobre la publicidad política, lo que significa que su equipo de verificación no revisará nada de lo que un candidato diga en un anuncio pagado. Por eso la campaña de Trump podría publicar un anuncio en el que mienta sobre la conexión de Joe Biden con Ucrania y Elizabeth Warren podría ir a por Mark Zuckerberg comprando anuncios intencionalmente falsos.

Facebook ha recibido muchas críticas por esta postura. Pero, mientras afirma que defiende los ideales de la libre expresión, Zuckerberg sigue describiendo su punto de vista como una opción entre aceptar mentiras en forma de publicidad política y, como dijo en un discurso en Georgetown (EE. UU.), vivir en un mundo donde "solo se puede publicar lo que las empresas tecnológicas decidan que es 100 % cierto".

Pero esto no es cierto, como demuestra Google, que ha prohibido la microsegmentación y los "falsos reclamos" en la publicidad política. Mientras tanto, Twitter, con un claro punto contrario al de Facebook, ha prohibido por completo la publicidad política, incluidos los anuncios temáticos.

Sin embargo, esos enfoques tampoco parecen ser la respuesta. La pregunta de qué se califica como un "anuncio temático" es una pendiente resbaladiza, y una prohibición total de la publicidad política probablemente perjudicará a los candidatos de las campañas más pequeñas. Es posible que estas compañías ni siquiera tengan la infraestructura para cumplir sus propias promesas: cuando el estado de Washington (EE. UU.) prohibió cualquier tipo de publicidad política, se creó un desastre. Facebook ha intentado corregirlo prometiendo transparencia en sus anuncios, pero la base de datos con la que pretendía lograrlo colapsó antes de las elecciones en Reino Unido.




Faltan dos meses para las primeras primarias de 2020 en EE. UU., y todavía no sabemos qué están haciendo estas empresas al respecto. Parece que no están preparadas. Como resultado, todos se dieron cuenta de la verdad del dicho "Si quieres que algo se haga bien, tienes que hacerlo tú mismo". Así nace el esfuerzo de Elizabeth Warren para dividir las compañías dominantes. 

Los problemas laborales en las empresas tecnológicas también se han convertido en un tema importante. Hartos de las malas condiciones de trabajo, los moderadores de Facebook hablaron sobre sus problemas de salud mental y demandaron a la red social por trauma. Los proveedores de Google en Pittsburgh (EE. UU.) se han sindicalizado. Las supuestas actividades antisindicales de Google han acabado en una demanda e investigación federal. Los conductores de Uber y Lyft se organizaron para ayudar a aprobar una ley de California (EE. UU.) que los calificaría como empleados. Los trabajadores de Instacart se declararon en huelga en noviembre

Las elecciones estadounidenses de 2016 dejaron claro lo grandes que son estos problemas, y las inminentes elecciones de 2020 en EE. UU. destacan lo poco que se está haciendo para solucionarlos. El resultado es que las personas "empiezan a cuestionar la narrativa de la inevitabilidad técnica y cuestionan la idea de que el progreso técnico que ayuda a las grandes empresas tecnológicas también debe ser un progreso social", según la experta del Instituto AI Now de la Universidad de Nueva York (EE. UU.) Meredith Whittaker. Una de las conclusiones del informe anual de este Instituto (publicado a principios de diciembre) destaca que los responsables de la intensificación de la supervisión de la tecnología son los grupos comunitarios, los trabajadores y los investigadores, y no las políticas de ética corporativa ni nada de lo que implementan las empresas.

La gente es cada vez más consciente de que las empresas no van a cambiar por sí solas, y que se necesitará una campaña presidencial o un gran movimiento de trabajadores para que algo ocurra en ese sentido. O como subrayó la organizadora del grupo activista Gig Workers Rising que ayudó a aprobar la mencionada ley de California, Shona Clarkson: "Estas compañías tienen miedo, y eso solo nos muestra que cuando los conductores se unen para defenderse, tienen poder e influencia". Así que, en 2020, la gran pregunta para las empresas tecnológicas sería: ¿Cambiarán por su cuenta o esperarán a que todos los demás las obliguen a cambiar?